Variedades

Una casa decente de señoritas malas


Poco o nada importa si ustedes son “buenos” o “malos”. Están invitados.

¿Ellas? Tampoco importa si son “buenas” o “malas”. También están invitadas.

 

Es que usted, cuando celebra, cuando es el dueño de la fiesta, decide a quien invita.

Daniel Gómez Nates no discrimina. Él celebra con todos y con todas. Celebra con los “buenos” y los “malos”. Con las “buenas” y las “malas”.

 

Celebra haciendo lo que mejor sabe hacer, teatro.

¿Qué celebra? Celebra 30 años de trayectoria artística y los invita al festejo.

 

A este festín, que es en el Teatro ABA, en Transístmica, ustedes sólo tienen que llevar algo con lo que ganarán en salud y que es gratis: sus risas.

Pero, no sean tímidos, que sean carcajadas, que son las que hacen bien al cuerpo y al alma.

Les garantiza que saldrán de esta fiesta llenos de energía, entusiasmo y pensando, quizás, que, en la vida todos merecen una segunda oportunidad.

 

Es que después de ver lo que les pasó a Gilberto (Abdiel Tapia), Nicolás (Alí Arrocha), Graciano (Gian Carlos Ureña) y Mauro (Radamés Alba), por culpa de unas “señoritas malas”, reconocerán que “no todo lo que brilla es oro” o que los ojos ven lo que quieren ver cuando Cupido entra en acción, porque cuando se ama se perdona todo.

En boca de Doña Nicolasa (la madre de Gilberto, Nicolás, Graciano, Telmo y Mauro), en la comedia “Una casa decente de señoritas malas”, producción de Tragaluz, en el ABA hasta este domingo 23, dirigida por Daniel Gómez Nates, todo se resumiría así: como nadie está en capacidad de tirar la primera piedra, pues todos yerran, se debe evitar juzgar, lo más sano es buscar las raíces de toda conducta humana para entenderla.


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742923
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América