En esas semanas había estado lloviendo intensamente, razón por la cual el caudal de los ríos había aumentado. Para nosotros éstas eran excelentes noticias, porque un caudal más fuerte embellece las cascadas...
Con esto en mente decidimos realizar una aventura corta en el Parque Soberanía, en un tramo de la carretera que va hacia Chilibre, antes de la salida de la Autopista Panamá-Colón, a mano derecha se aprecia una preciosa cascada apenas a metros de la carretera...
Nos levantamos a las 5 de la mañana y salimos de la ciudad rumbo al parque. Nuestro objetivo era llevar a nuestros invitados antes de la salida del sol, ya que éste es el momento de mayor actividad de aves y otros animales. Llegamos al sitio de la cascada a 15 para las 6 y aguardamos un rato hasta que estuviera más claro.
ECOSISTEMAS...
Un ecosistema, definido de manera sencilla, es un área determinada en donde se dan interacciones entre los seres que ahí habitan y el medio que los rodea. Siendo esto así, una pecera en una casa es un ejemplo de un ecosistema bien delimitado. En nuestra visita a la cascada, entramos a un ecosistema fascinante: parece increíble que a tan sólo pocos metros de la carretera se desarrollen interacciones como las que observamos en este lugar.
Lo primero que vimos fue una serie de ranas Dendrobates auratus. Estas ranas pertenecen a la familia Dendrobátide y son sumamente venenosas. Comúnmente son conocidas como ranas "veneno de dardo" porque los indios usaban su veneno en las puntas de la flechas al cazar. Este es un animal conspicuo en el bosque: son de color negro y tienen manchas verde intenso por todo el cuerpo. Habitan en lugares muy húmedos por lo que los alrededores de la cascada eran el lugar ideal para ellas.
Es importante mencionar que estos anfibios no representan peligro para el hombre, porque a diferencia de los reptiles, los anfibios carecen de garras y dientes. Debido a esto, no tienen cómo introducir su veneno a nuestro torrente sanguíneo. El peligro real lo tienen otros animales en caso de que traten de alimentarse ingiriendo estas ranas. Ahora, si por casualidad nuestra piel entrara en contacto con el veneno de la Dendrobartes auratus, lo que debemos hacer es lavar la superficie de la piel y evitar tocarnos los ojos y boca.
ARBOLES ANTIGUOS...
Decidimos escalar la cascada ya que más arriba había otra caída de agua. Tuvimos que proceder con mucho cuidado por lo resbalosas que estaban las rocas en el lugar. Cuando llegamos a la parte de arriba nos sentamos a descansar para contemplar la belleza del bosque que nos rodeaba: además de la cascada en sí, habían árboles que tenían decenas y hasta cientos de años. Esto lo podemos afirmar al ver el grosor de los troncos, ya que mientras más grueso el tronco mayor es la edad del árbol.
Por la cercanía con la carretera, evidentemente este bosque ha sido intervenido por el hombre y también apreciamos entonces mucha vegetación en crecimiento...
En medio de nuestra observación, nos llamó la atención algo que se movió un poco más debajo de donde estábamos: se trataba de ¡una serpiente! Ese fascinante reptil se limitó a moverse lentamente y con mucha gracia, dirigiéndose primero hacia el agua, para luego contorsionar su cuerpo y retirarse pausadamente perdiéndose entre la densa vegetación.
Durante nuestra estancia en la cascada observamos tucanes, ñeques y monos aulladores. No fue sino hasta que un bus pasó a toda velocidad asustando a los animales, cuando recordamos que no estábamos en el medio de la selva, sino a apenas a metros de una transitada carretera.
Invitamos al lector a que visite este precioso lugar. Contemplar este sitio es una forma sencilla de convivir con la naturaleza apenas a media hora de la ciudad.