Variedades

Una dieta política

El presidente de Brasil se ha convertido en el protagonista de una controversia política poco usual debido a sus hábitos alimenticios.


Cuando Luis Ignacio “Lula” da Silva llegó al poder contaba con un gran apoyo... y un gran talle de cintura.
Para ponerse a la altura -o más bien, a la anchura- del cargo, decidió someterse a la controvertida dieta diseñada por el estadounidense Robert Atkins.
El nutricionista recomienda comer alimentos con un alto contenido de proteínas y reducir la cantidad de carbohidratos, como el pan, la pasta o el arroz.
Pero el sacrificio del mandatario no fue aplaudido: uno de los principales órganos de nutrición del país le escribió al presidente advirtiéndole que está poniendo un mal ejemplo a la población.
Según la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabolismo ingerir demasiada proteína es peligroso para el corazón.
Además asegura que los carbohidratos son una fuente de energía esencial para los campesinos.
“Su actividad es mucho más física y necesitan muchos carbohidratos para poder realizarla, de ahí que la base de la dieta brasileña sea el arroz y los frijoles... es importante que coman mucho de ese tipo de alimentos”, explica el doctor Daniel Gianella.
Aunque sus funcionarios aseguran que ha perdido unos ocho kilos desde que asumió el cargo, al presidente no le gusta hablar mucho de su dieta.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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