La reina Beatriz de Holanda es un ejemplo de valentía. Después del gran susto que causó al mundo tras el atentado perpetrado durante la celebración de su día, el emblema holandés vivió un día muy emotivo y especial.
La reina, ataviada con un traje rosa con destellos grises muy favorecedor, descubrió en el palacio de Soestdijk una estatua en memoria de sus padres, la reina Julia y el príncipe Bernardo, fallecidos ambos durante el año 2004. Las estatuas diseñadas a gran tamaño han sido colocadas en los jardines del Palacio, y en el acto también estuvo presente el creador de las mismas, Kees Verkade.
Ceremonia.
La reina Beatriz de Holanda asistió a la celebración acompañada por su nuera, la princesa Máxima Zorreguieta y el príncipe Guillermo