Variedades

Una ensalada, por favor

Casi todas las salidas, cuando estamos conociendo a un prospecto romántico, involucran alguna cena. A diferencia de otras actividades, comer juntos es un acto más íntimo, ya


Nicole Puello (nicole.puello@gmail.com) / -

Casi todas las salidas, cuando estamos conociendo a un prospecto romántico, involucran alguna cena. A diferencia de otras actividades, comer juntos es un acto más íntimo, ya que, por ejemplo, en el cine no es mucha la interacción que podemos tener, pero sentados uno frente al otro, cuando la única distracción es la comida ordenada o quizás una copita de vino, empezamos a descubrir realmente quién es la persona que nos acompaña.

Hace días veía un “show” donde el chef le decía al anfitrión que puedes saber mucho de alguien por la pizza que ordena; si pide algo muy simple en vez de aventurarse con ingredientes menos comunes, es probable que sea una persona poco arriesgada en muchos otros aspectos de su vida.

Yo estoy de acuerdo y pienso que es posible saber mucho de una persona a través de sus hábitos o gustos en comidas y es algo a lo que le pongo gran atención. No creo que podría estar con una persona de esas que tienen un repertorio de alimentos limitado (léase solamente comida rápida, platillos sin salsa o sin ingredientes “extraños”) o que no se atreva a probar cocinas nuevas.

Por suerte, ese no es mi caso, ya que mi novio tiene un excelente apetito y jamás dice que no a nada, aunque si lo hubiese juzgado por la primera vez que cenamos creo que no hubiese pasado de esa cita.

¡Imaginen mi sorpresa al escucharlo ordenar una ensalada! ¡Sí, ensalada! En ese momento por mi cabeza pasaron mil pensamientos y automáticamente asumí que era de esos que solo comen hierbitas y me preguntaba ¿Qué voy a hacer yo con un hombre así? ¡Cómo me engañó el niño!

Haciendo investigación para esta columna pregunté a mis amigos sobre sus experiencias cenando en primeras citas. Una amiga me contó que el chico con el que salió sostuvo todo el tiempo el cuchillo en su mano y le apuntaba constantemente con él, ella estaba segura de que en cualquier momento la apuñalaría. El ex de mi hermana decía que ella lo conquistó cuando en la primera cita ordenó alitas búfalo (y no lechugas como pide la mayoría de las mujeres, según él), ya que eso le demostró que ella no tenía vergüenza de ensuciarse un poco, lo que le pareció natural y genuino.

A otro amigo, que es amante de los asados y de la buena carne, la chica con la que estaba le preguntó ¿qué significa Angus? y que esa interrogante marcó el principio del fin. Otro de ellos me contó que al querer pagarle la entrada al cine, la chica se ofendió y durante la cena discutieron sobre el feminismo, así que al final le propuso, ya que era tan feminista, que pagara la mitad de la cuenta, y otro, que en la primera salida ya le estaban tocando el tema del matrimonio, hijos etc. Sus palabras exactas mientras me contaba fueron: “El vino se me convirtió en gárgaras de jarabe para la tos”.

Yo siempre soñé con que me cocinaran en una cita, cosa que nunca pasó (supongo que esperaban que lo hiciera yo) y creo que es un gesto muy original si de verdad se quiere impresionar.

Es por eso que les dejo una receta que me parece ideal para una ocasión así y es que considero la pasta como la comida más romántica de todas. Disfrútenla, pero sobre todo disfruten del momento y de la compañía de ese objeto de su interés.


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881912
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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