Variedades

Una experiencia inolvidable con un ícono del arte culinario

Yo tiendo a soñar despierta, y hoy mientras pensaba en uno de mis chefs favoritos y en que daría la vida por tener su trabajo, surgió la


Nicole Puello (Chef) / -

Yo tiendo a soñar despierta, y hoy mientras pensaba en uno de mis chefs favoritos y en que daría la vida por tener su trabajo, surgió la inspiración para esta columna; me refiero a Anthony Bourdain, autor de los libros “Chef Confidential” y “A Cooks Tour”, entre otros, y, además, anfitrión de uno de mis programas de cocina más venerados: No Reservations, en el que viaja por el mundo probando comidas de diferentes países y además vive todo tipo de aventuras relacionadas y no tan relacionadas con la cocina. Seguí meditando y entonces vinieron a mi mente algunas opiniones y sentimientos sobre el episodio que realizó en Panamá para el show .

La noticia de que uno de mis más grandes ídolos finalmente visitaba nuestro pequeño rinconcito del mundo me emocionó muchísimo y esperaba ver el programa con mucha ilusión, pero tengo que confesar que fue algo decepcionante, y no precisamente porque Anthony no fuese el usualmente genial ser o porque la producción no estuviese como siempre excelente.

Mi mayor desilusión fue que hubo un sinnúmero de cosas maravillosas que pudimos mostrarle de nuestras tradiciones culinarias, pero por alguna razón alguien tuvo la no tan brillante idea de llevarlo a presenciar una quema de cocaína que había sido decomisada por la Policía en días anteriores. Sí, yo sé que es televisión y que este tipo de imágenes y escenas venden, y por eso pude entenderlo desde el punto de vista del equipo de producción, pero lo que no puedo empezar a comprender es qué estaban pensando quienes lo guiaron durante su visita a Panamá. ¿Es esta la imagen que queríamos transmitir al mundo? Realmente espero que no. Esos cinco minutos bien pudieran haberse utilizado para presentar platos adicionales u otras de las tantas hermosas regiones y paisajes de nuestro país.

Entiendo que comparándonos con países como México y Perú quizá no tengamos una variedad tan amplia de platillos o de tradición culinaria, pero aún así contamos con muchas delicias que se podrían haber presentado y que proyectaran a Panamá ante el mundo de una mejor manera, platos de los que deberíamos sentirnos orgullosos, porque reflejan nuestra historia y nuestra esencia.

De una deliciosa rebanadita de tasajo de puerco ahumado, o de una buena tortilla de maíz casera, como esas ricas que se comen en las fonditas del interior, o quizá de un bollo de coco o un bollo preñado, y además siendo Anthony un amante declarado del puerco, que no haya probado ni un pedazo de chicharrón es inaceptable en mi libro.

Creo que este tipo de hechos nos deben hacer reflexionar, especialmente a quienes estamos en este ámbito de la cocina, y nos deben motivar a exaltar nuestras comidas y tradiciones para que el mundo las conozca.

La receta que les comparto hoy la creé para un evento en el que me pidieron preparar un menú inspirado en platos o ingredientes panameños, algunas de las boquitas que hice ese día fueron pollo en raspadura sobre tortillitas de maíz con pico de gallo de mango, bollitos de coco rellenos de pernil con guayaba y pesto de culantro, entre otras, probando que de los ingredientes típicos panameños se pueden crear innumerables maravillas, dignas de ser apreciadas por el mundo entero.


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880714
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América