Todo se había pronosticado como la gran oportunidad de apreciar en un solo espectáculo, la verdadera esencia del ballet clásico, representada en "La Magia de la Danza" por rigurosas recreaciones complementadas sobre el escenario, con las coreografías cubanas de los últimos tiempos.
Tal objetivo fue alcanzado. La calidad solística del Ballet Nacional de Cuba, el singular cuerpo de baile masculino y la eficacia prontitud con que se transforma cada escena, hicieron una gala sorprendente y amena, a beneficio de la Fundación Guillermo Andreve.
Piruetas, coloridos y atrayentes vestuarios de la época y el sonar de la música clásica, acompañaron a los impresionantes solistas y a los más de 60 miembros del cuerpo de baile, sincronizados en cada movimiento y representantes de una admirable disciplina danzaria, quienes se lucieron con la interpretación de las poderosas "Wilis", almas en pena de doncellas que murieron antes de sus bodas, en el más famoso de los ballets románticos, "Giselle".
De igual manera, la calidad de la compañía se visualizó con la presentación de las bodas de la princesa Aurora y el príncipe Desire´, en "La Bella Durmiente del Bosque"; "Cascanueces"; "Coppélia" o "La muchacha de los ojos de esmalte"; "Don Quijote" y "El Lago de los Cisnes", representaciones que graduaron con delicadeza, el sonido y las expresiones conceptuales de un espectáculo de más de dos horas.
"La Magia de la Danza" alcanzó su éxito con la "Fiesta Criolla" de la Sinfonía de Gottschalk, la de mayor trascendencia entre sus partituras vinculadas a la cultura caribeña, con la que la compañía completa se despidió sobre el escenario.
Una vez más, la legendaria cubana Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba, grandes impulsadores del respeto y amor al patrimonio artístico universal, protagonizaron "La Magia de la Danza", programa que constituye la mejor introducción imaginable al mundo coreográfico para el público neófito y al mismo tiempo, un oportuno recorderis para la memoria del aficionado habitual.