La municipalidad de Brasov donó en 1920 el castillo a la reina María de Sajonia Coburgo Gotha, en reconocimiento al papel de la soberana en la unificación de Transilvania con Rumanía.
La reina María dejó el castillo en herencia a su hija Ileana, que residió allí con su familia hasta 1948.
Sometido al saqueo y a la devastación después de que fuera expropiado por el gobierno comunista, el castillo fue abierto como museo en 1956 y sometido a remodelaciones sucesivas entre 1987 y 1993.
Conocido como la cuna del horror en Rumanía debido a la leyenda tejida en torno a Drácula, Bran atrae a numerosos turistas también por la personalidad de la reina María y la aura de misterio que rodea su silueta romántica.