Hace más de cinco mil años la provincia de Sichuan era meramente agrícola y los pobladores de la ciudad de Chengdú agradecían a Buda por la buena cosecha realizando acrobacias y piruetas; entre más complicados eran los actos, el agradecimiento era mayor.
Miles de años después los herederos de esta tradición llegan a Panamá para presentar el espectáculo “Ilusiones de un niño duende”, en el Teatro Anayansi de ATLAPA hasta el domingo.

Unos 29 artistas, herederos de la tradición asiática, muestran sus destrezas en un impresionante “show” que dura alrededor de una hora y 45 minutos, en el que los asistentes podrán apreciar el más grande despliegue de magia, baile, equilibrismo y humor.
Las danzas y las coreografías acompañan al pequeño duende torpe, protagonista de esta historia, que quiere convertirse en el acróbata más impresionante de todos los tiempos.

Cada uno de los 14 actos deslumbra la audiencia por su complejidad, destacándose la dama voladora en aro colgante, el actos de malabarismo con sombreros, equilibrio invertido, los cambio de caras, actos de contorsionismo y equilibrismo colectivo, la danza de leones, el vuelo en telas, entre otros, muestra de la tradición de este pueblo.
La gira -que abarca Venezuela, Panamá, Colombia, Perú, Ecuador- cuenta con un espectacular juego de luces, música con energía y elaborados vestuarios.