Variedades

Una ingeniosa forma de crecer

Dos jóvenes demuestran que para ser emprendedores no se requiere de estudios específicos. Su trabajo mereció el ?Premio a la Innovación Empresarial?, de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura.


Jorge Morelos y Sebastián Mendoza recibieron la suma de 15 mil balboas por el "MV-Fleet", un software que crearon y que ofrece una solución a empresas navieras. Esta suma no es el pago de alguna de estas, sino que fue entregada por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá por ser ganadores del primer premio a la Innovación Empresarial.

Pero, lo que recibieron estos dos jóvenes que, hace cuatro años, tuvieron una idea innovadora y la llevaron al "Acelerador de Empresas", de la Ciudad del Saber, es una lección de cómo se desarrolla la capacidad emprendedora aún cuando se venda a diario que la educación no favorece el nacimiento de nuevos empresarios.

Morelos es licenciado en Derecho y Mendoza es Ingeniero Naval. Los dos trabajaban en empresas diferentes. El primero atendía pasajeros de una aerolínea y también las pérdidas del equipaje durante tres años. Mendoza escaló hasta la gerencia regional de una empresa naviera. Ambos, durante estos empleos, se percataron de que había problemas. Cómo solucionarlos, fue el reto.

 

Cuando llevaron la idea, también llevaron el nombre y el logotipo de la empresa. "Container Consultan System", aunque comparta Morelos que no tenían claro cómo empezar, no tenían ni idea de lo que era un plan de negocios, y menos cómo vender el proyecto a inversionistas. Por lo pronto, no tenían más que escuchar recomendaciones.

Lo que tenían en el papel era crear un programa (software) que solucionase los problemas diarios de las navieras, por medio de sistemas de comunicación por Internet. Ya Sebastián navegaba por los mares y luego de meses de trabajo, cuando regresaba a tierra decía que el mundo había cambiado, en otras palabras extrañaba a su familia.

Su trabajo, la ingeniería Naval, lo alejaba de su familia, lo cual lo impulsó a desarrollar su ingenio y creatividad que hoy lo hace un empresario micro, junto a su socio Morelos.

 

Eso fue hace cuatro años. En diciembre del año 2007 dejaron de ser asalariados en sus empleos, uno en la aerolínea y el otro en la naviera, para hospedarse en la Ciudad del Saber, y llevarse a las empresas navieras del mundo el programa que ya está en uso en diversos países.

Pero, en el Acelerador no tiene las puertas abiertas a todos los que quieran entrar, tiene requisitos, y también, se filtran las ideas o, más bien, se analizan para ver si pueden salir de la etapa de incubación hasta entregar resultados, que luego no solamente venden el nombre de personas como Morelos y Mendoza, sino el de Panamá.

Esta idea tardó unos dos años en desarrollarse, en programación. Hoy, ya cuentan con clientes -usuarios- en varios países y consideran que el estar en la Ciudad del Saber es la clave para el crecimiento del negocio, que emplea a siete personas, porque estas empresas tienen muy cerrada su información y para ofrecer un servicio hay que ser neutral. El acelerador ofrece esta ventaja.

 

Los usuarios de este "face book" se comunican a lo interno y pagan solamente por el servicio que obtienen. Es decir, como el programa está orientado a solucionar problemas, por ende, también reduce el costo operativo, "nosotros cobramos una tarifa por el ahorro que éstas logran".

El premio.
Vieron el anuncio de la Cámara y llenaron el formulario. Luego los visitaron para entrevistas, gente que conoce de negocios para ver si el negocio era innovador. El resultado fue un cheque de 15 mil balboas.


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380303
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América