¿No te llama la atención que después del Óscar, la gente quiera ver una película tuya, cuando 'Never Let Me Go' en verdad la habías filmado antes de la nominación? “Todo empezó después del Festival de Sundance y mucho antes del ofrecimiento de 'Wall Street'. Los personajes de las dos películas son completamente diferentes”.
¿Cómo se comparan los rodajes de dos películas tan diferentes como 'Wall Street' y 'Never Let Me Go'? “Bueno, con 'Never Let Me Go' me sentía muy cómoda porque conocía a la mayoría del equipo de filmación, incluyendo los productores. Con Keira (Knightley) también hace años que ya éramos amigas. Y los nervios pasaron por la presión de no querer desilucionar a quienes ya les había gustado el libro original. Odio cuando adaptan mal un libro en cine. Fue algo que no pude sacarme de la mente, quería mantener la esencia de la historia. Y hasta mi madre pensaba que esta película resultó una excelente oportunidad”.