Peter Sanderson (Steve Martin) es un abogado divorciado, puritano, nervioso y obsesionado con su trabajo, sigue amando a su ex esposa (Jean Smart), pero no entiende la razón de la separación. Mientras se resigna, chatea e intercambia e-mails con una colega que resulta ser una convicta fugitiva afroamericana, malhablada y poco refinada, que reclama al abogado una ayuda para demostrar que es inocente del delito que se le imputa.
De esta forma, Charlenne (Queen Latifah) pone “patas para arriba” la vida del lego que se encuentra en plena negociación para conseguir a una cliente de mil millones de dólares (Joan Plowright) y sobrevive en la firma de abogados para la cual trabaja.
Nos encontramos ante la clásica comedia zonza de Steve Martin, con el guión categoría bodrio, la musiquita del “hilarante” filme de humor blanco promedio y situaciones que arrancan una que otra risita al inicio, pero conforme avanza la película, va tomando buen camino. Lo bueno de “Una intrusa en la familia” es que, precisamente este tipo de tramas, es comida para este tiburón de la hilaridad, Steve Martin (Bowfinger), que sin mayor esfuerzo saca carcajadas con la compañía de una explosiva Queen Latifah (nominada al Oscar por Chicago), y apoyados por el siempre efectivo Eugene Levy (American Pie) y una graciosa Joan Plowright (Daniel el travieso). Lo malo de este filme es que la ingenuidad y la picardía afro la hacen parecer un capítulo más del “Príncipe de Bel Air” o “Living Single”, pero con la Queen “rulin’ da houze”.