Al entrar al Miramar Spa y verla con su ropa de ejercicios y dando instrucciones para usar las pesas, se hace un poco difícil imaginársela leyendo cuentos y jugando con un niño de cinco años. Pero sí, Helene Lekas una de las instructoras de pesas más reconocidas en este campo del ejercicio, con un cuerpo tonificado y marcados músculos, es la mamá de Jorge.
"Mi día inicia a las 5:30 de la mañana para preparar a Jorge a la escuela, lo despido y me voy al gimnasio, pero regreso a casa al medio día para recibirlo al llegar del colegio, almorzar con él, conversar y entretenernos un poco. Luego lo llevo a sus clases de karate y regreso al gimnasio y estoy de vuelta n casa entre 6:00 y 7:00 de la noche para leer juntos, ver televisión, hablar sobre su día en la escuela y acostarlo a dormir". Jorge comparte con su madre la afición a los ejercicios, le encanta que su mamá sea fuerte y también quiere tener músculos.
A juicio de Helen, ella forma parte de las madres modernas que trabajan y cuidan sus hijos, porque "para ser una madre no hay que estar las 24 horas del día en la casa, ya que lo importante es la atención, compartir, educarlos, escucharlos en todo momento, y apoyarlos". Cuenta que desde siempre le ha gustado hacer ejercicios y aún más después de tener a su hijo "cuando me quedaron cosas colgando", señala con un toque de humor.
"Físicamente ahora me siento mejor que antes de tener a mi hijo. Ese acontecimiento me ayudó a esforzarme más" Agrega que después se hizo instructora de pesas y es un trabajo que comparte con sus labores de ser madre.
Sin duda, doña Susana Herrera es de esas pocas mujeres que aún viven y que además de enaltecer nuestras raíces, son de esas madres sufridas, pero tesoneras que sin vacilar dos veces, continúan día a día para desarrollar esa labor que Dios les destinó: ser madres y mujeres sin medida.