Variedades

Una maravillosa noche de tap dancing


La profundidad del negro, iluminado con el amarillo de los faroles, fue el marco perfecto para la “Tap Night”, una noche llena de ritmo, energía y destreza. Veinte talentosos bailarines llenaron el gimnasio del Colegio Episcopal con los sonidos de sus zapatos de tap sobre la duela.
Miriam Guevara, directora artística, productora y coreógrafa del musical, expresó alegría por la respuesta del público, y satisfacción por el éxito logrado; dijo además, que desea hacer más presentaciones como ésta.
Señaló que una presentación como la que hicieron con música en vivo y danza, nunca se había hecho en nuestro país.
UNA CALLE CON MUCHO MOVIMIENTO
Guevara explicó a Estilo de Vida que en la Tap Night, quiso representar una calle cualquiera de una ciudad, por eso en las escenas aparecían policías, mendigos y vendedores de comida, entre otros típicos personajes que encontramos en las calles.
En los primeros números, mujeres policías y enérgicas chicas arrancaron los aplausos del público, a lo que siguió una escena de un bar donde dos parejas bailaban muy despacio al ritmo de la pieza musical “Summer Time”, interpretada por el grupo Panama Jazz Effects y arrullados por la poderosa voz de la cantante Bárbara Wilson.
Luego, el ritmo de la noche se aceleró con las notas tropicales, una deliciosa combinación de latin jazz y salsa. Las vibraciones del escenario las sentimos todos cuando las bailarinas zapateaban sin cesar, haciendo gala de su depurada técnica.
Andrés Nieto, primera figura del Ballet Nacional, y Héctor Acevedo, vestidos como obreros de la construcción y calzando botas largas de caucho, hicieron singulares movimientos de coordinación y zapateo. El público estaba encantado. A ellos se sumaron las bailarinas, en una divertida coreografía de veinte personas en escena.
La nota típica de la velada la pusieron seis danzantes que vestían montunos y con sus cutarras y diestros movimientos con los pies sacudieron el polvo del suelo. Salomaban y bailaban, fue un alucinante espectáculo visual. Barbara Wilson cantó un mix muy nuestro, en el que reconocimos las notas de “La Morenita”.
Esta noche de jazz, tap dancing y talento abundante, culminó al compás de la trompeta de Reginald Broyce, con la tradicional “When the saints go marching”, un número clásico de Lewis Amstrong. El ritmo que reino en la noche fue Dizzyland, el principio de la música de Jazz.
Tras bastidores, Miriam Guevara dijo que “ojalá que la gente en Panamá apreciara un poquito más la cultura; eso es lo que queremos, demostrarle al público que en Panamá si hay talento y creatividad”.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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