En su cuarta visita a nuestro país, el juez colombiano Víctor Ortíz asegura haber visto una mayor afición y organización. Desde hace 25 años Panamá se ha organizado, antes hubo dos asociaciones que aglutinaban a los amantes de los caballos de paso, ambas se unieron conformando a ASOFINO, la Asociación Panameña de Paso Fino.
De acuerdo con Amilcar Tribaldos, presidente de ASOFINO, en Panamá hay una de las mejores líneas que hay en el mundo actualmente. Son descendientes de caballos que cuestan millones de dólares, el problema es que en este país no es negocio. "Todos competimos para ganarnos una cinta azul, no hay dinero en esto, es una cuestión de afición. Hay que estar medio loco y enamorado de los caballos", dijo entre risas. Cuando se tienen caballos excelentes, se recupera el dinero vendiendo el semen, su precio va desde 1,000 a 5,000 dólares por yegua preñada.
Recorrimos con Alex De Janón su finca Las Lagartijas, donde materializa el sueño de críar caballos de paso. Se confesó aficionado a los caballos desde muy chico, pero sólo hace dos años está "en serio" en el campo. Cuatro yeguas son su pie de cría, tres de paso fino y una en trocha. Todas ellas tienen estirpe, a saber: Medusa de la Graciosa es hija de Capellán del Ocho, hijo del famoso caballo Ámbar; Primavera de Piloto hija de Piloto de Resorte IV con una yegua; por el lado del Duque y Nevado Cuenta además con dos caballos, uno de paso fino que se llama Amaretto Jr. De Santillana que viene por el lado del Atrevido del 8 y Amadeus por el lado de Retorno; y en trocha y galope tiene a Moscatero de la Hondonada que viene pro Monarca, un muy famoso caballo de trocha de Colombia. Siete potros que aún no han sido montados ya despiertan en interés de los conocedores internacionales.
Otros criadores nacionales que podemos mencionar son: Don Jorge Araúz, Oscar Luna, los Hermanos Alvarado del club El Caballo, Ricardo Arango, el H.L. Marcos González y Julio Arce, entre otros.
Una historia que nos ilustra la devoción a la que pueden llegar estas personas es la de Hugo Martinelli. Cuando una de sus yeguas iba a parir él esperó dos días afuera del establo, durante su espera se dibujó a sí mismo esperando, hoy ese cuadro figura a la entrada de las caballerizas.
En los caballos de paso hay ciertas características que se consideran defectos y que impiden que un ejemplar pueda participar de las competencias. La despigmentación es una de ellas, porque es genéticamente transmisible. Los lunares con piel rosada, las manchas en los ollares o fosas nasales o despigmentación en los labios superior e inferior son reprobables.
Los caballos tuertos, con orejas caídas o gachos, y los que tienen el dorso demasiado curvo no puede competir. En el caso de las hembras hay menos rigidez en los parámetros, porque las yeguas de cría tienden a tener mayor curvatura en la columna por el peso del vientre.
Cuando es un potro el que tiene el lomo curvo, los veterinarios recomiendan para corregir esta condición administrarle vitaminas y calcio y colocar su alimento en el piso, para que el baje la cabeza y no tenga que arquear el lomo.