Steven Spielberg está de regreso; este año deslumbró como productor en “Súper 8”, mientras avanzaba con este proyecto: llevar a la pantalla grande nada menos que a Tintín, el entrañable periodista y aventurero que junto a su leal perro Milú recorren el mundo para resolver sus enigmas.
¿Cómo hacer para llevar un cómic (aunque Tintín no es precisamente un cómic tradicional) a la gran pantalla y en el camino no romper la magia? Tarea difícil. Sin embargo, Spielberg comienza el filme primero con una presentación con la excelente banda sonora de John Williams (responsable de “Tiburón” y “E.T.” entre otras famosas) al mejor estilo del arranque de “Atrápame si puedes” –también de su autoría– que finaliza con el propio Tintín retratado de espaldas a cámara, con su fisonomía original: un hermoso guiño a los fanáticos.
Luego, Spielberg junto a Peter Jackson (el hacedor de “El Señor de los Anillos”) tomó la arriesgada decisión de alejarse tanto del dibujo animado tradicional como de la actuación de carne y hueso –que le hubiese quitado toda la magia– e incluso de la animación por computadora, para encarar el “motion capture”, que posibilita captar el movimiento de los actores para luego trasladarlo a la animación digital.
Para esto contaron con el más reconocido actor en la materia, nada menos que Andy Serkis, responsable del Gollum de “El Señor de los Anillos” y más cercano en el tiempo de Caesar en “El Planeta de los Simios (Re) Evolución”. Serkis, por medio de la técnica mencionada, encarna al Capitán Haddock, que se hará amigo de Tintín, aunque sus constantes borracheras le traigan más de un dolor de cabeza al joven aventurero.
En esta oportunidad, Tintín y Milú descubren que la maqueta de un barco del siglo XVIII llamado Unicornio contiene un secreto explosivo. La trama de relojería al mejor estilo de los filmes de espionaje comienza desde allí. Tintín, arrastrado por este misterio centenario, será perseguido por Iván Ivanovitch Sakharine, un terrible villano que cree que Tintín se ha robado un tesoro vinculado nada menos que con un pirata de nombre: Rackham, el Rojo (ambos interpretados por un irreconocible Daniel Craig, el James Bond).
Muchos de los queridos personajes de la serie creados por Georges Prosper Remi (más conocido como Hergé) se dan cita en esta primera incursión en pantalla grande, como los torpes detectives Thompson y Thompson (o Hernández y Fernández como se los conoce en castellano).
Las aventuras de Tintín nacieron en formato gráfico (han sido traducidas a más de 80 idiomas y vendido 350 millones de ejemplares), pero no son estrictamente los cómic o novela gráfica, en realidad son un Bande Dessinée, formato oriundo de Bélgica –su autor era de esa nacionalidad– y Francia: libros de viñetas populares en Europa.
Los más fanáticos de las aventuras de Tintín han mencionado en redes sociales su descontento con algunos aspectos de la trama, ya que argumentan que posee información de otros libros y no se concentra únicamente en “El Secreto del Unicornio” que le da título al filme.
Pese a esta pequeña polémica, la adrenalina y el constante movimiento de la cinta –con un excelente 3D– convierte el relato en una montaña rusa emocional, al mejor estilo de Indiana Jones. No hay tiempo para la reflexión, aquí solo se debe actuar y reaccionar en pocos segundos. El gran Steven Spielberg lo ha logrado una vez más.
¿Quién es realmente Tintín? “Tintín es un entusiasta reportero que busca pistas y esto lo arroja a asombrosas aventuras de trotamundos”, declaró Steven Spielberg. “Algo que lo hace tan interesante es su irrenunciable búsqueda de la verdad, aunque eso lo lleva por caminos peligrosos. A menudo parece que está inmerso en un terrible problema, pero de alguna manera encuentra una solución.
Peter Jackson creció leyendo a Tintín e influido por sus aventuras. De niño en Nueva Zelanda, mucho antes de comenzar una carrera cinematográfica, Jackson devoró cada libro de Tintín que caía en sus manos, incluso intentó leer las ediciones francesas. “Cuando eres joven te imaginas fácilmente a ti mismo viviendo esas aventuras junto a Tintín”, declaró Jackson.
Los dos vieron el potencial cinematográfico de Tintín en su ADN. “Todos percibimos el hecho de que Hergé contaba historias con sus dibujos que son, en realidad, hermosos guiones gráficos sencillos, claros y con poderosa energía narrativa”, declaró Kathleen Kennedy, socia de Spielberg, quien colaboró con Jackson en la producción.