O jos que te atrapan, rostros que hablan de cómo es la vida en Bocas del Toro, de nuestras raíces, que son testimonio viviente de ese crisol de razas que es la carta de presentación de Panamá ante el mundo globalizado.
Somos mestizos orgullosamente, esto parecieran gritar los cuadros de la pintora belga Annick Hasaerts, que expone hasta el 31 de marzo en la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá junto a 25 cerámicas.
El negro, el mulato y el mestizo están todos presentes en los acrílicos de Hasaerts, resaltados los rasgos de cada uno con los vívidos colores tropicales en la exposición "Por los caminos del trópico", que ha recorrido con su pie y su pincel la artista y madre de dos hijos y quien estudió en Bruselas Filología, romance y Español.
Los verdes, rojos y naranjas del trópico son plasmados con maestría por la pintora, quien se deja conquistar por esos paisajes del trópico que, en Bocas del Toro, con el sol y la fresca brisa, son una invitación a hacer una pausa y deleitarse, porque el espíritu necesita alimentarse y qué mejor manera que admirando arte pictórico.
Fiesta en naranja (indígenas con lazos y flores en la cabeza, como especies de penachos), Boda hindú, Bailarines Yokotó, Rasta Garden, L’ange bleu son algunos títulos de las obras, que sólo con mirarlas te sitúan junto a los bocatoreños que inspiraron a una enamorada del trópico, que es esposa de Raúl Howlston (poeta y cantaor) y madre de Rafaela (25 años) y Jair (20 años), para quien Panamá es su segunda patria.