Por suerte para todos los amantes del cine, que pueden mezclar el entretenimiento con la calidad, es el año 2011. Y por fortuna, para bien del cine de Hollywood y de su público, este es el año de “Súper 8”: la gran película de J.J Abrams, el creador de series de TV como “Lost” y “Alias”.
“Amblin” se llamó el primer corto importante de Steven Spielberg, y así también se llama su productora, que apoya esta cinta, dándole no sólo un empujón comercial, sino, dotándola de una serie de mecanismos, que la hacen única. “Súper 8” tiene todo lo que un filme puede desear: romance, aventura, ciencia ficción, drama, familia, adolescencia, infancia. Al unirse todo eso, se convierte en un fresco que se extrañaba en la pantalla grande.

Una hamaca, nieve, frío y mucha gente de negro. Joe está sentado en esa hamaca casera, al costado de su casa. Sus familiares y amigos lo ven desde dentro y temen por su futuro, ahora que su madre murió en un accidente. La película parte desde un drama para –a partir de allí– conducir al espectador por una serie de extrañas emociones.
Cuatro meses después de ese funeral, aquel grupo de amigos de Joe, todos preadolescentes, se aprestan a comenzar el verano. Pero antes deben relanzar el proyecto que Charles, el más “loser” de la banda (Riley Griffiths, que se destaca en su papel del gordito tierno), tiene como mentor. Realizar una película de pocos minutos para presentar en un festival de cortos en formato Súper 8 –aquel anterior al VHS, con rollos que se debían enviar a revelar a las ópticas– sobre nada menos que zombis.

En una de esas noches aún primaverales se escapan a la aventura. Deciden filmar una escena de despedida de una pareja en una pequeña estación de tren, alejada del típico pueblo del estado de Ohio donde viven. La joven actriz Elle Fanning –que deslumbró este año en el filme de Sofía Coppola “Somewere, en un rincón del corazón”– será la encargada de encarar el papel femenino en el corto. Su presencia en el filme, y también en el corto que realizan, es de lo mejor de “Súper 8”. Conmueve su frescura, sumada a su capacidad para los cambios de estados de ánimo.
Durante esa filmación, cada uno cumple su rol: Charles dirige, Joe realiza el maquillaje y efectos especiales. Los otros, las explosiones y actuaciones. Se dará el increíble hecho de que Charles llama “valores de producción”, algo que por costo no se podría dar en una filmación casera, pero que el ambiente brinda.

En este caso, es el paso del tren en medio de la noche, que dotará a la escena de despedida de un dramatismo mayor. Ahí es donde los mecanismos de relojería de la película se fusionan, dando curso a un accidente que cambiará para siempre las vidas de los pequeños héroes.
A partir de esa escena la trama seguirá su curso hacia el terreno de lo fantástico, pero a no olvidar, se nutre de esos aspectos de ciencia-ficción mas, como toda gran película, el tema seguirá siendo otro: en este caso, la primera adolescencia y la camaradería. La cinta trata sobre el amor por el cine dentro del mismo.
Situada en los finales de los ´70, la cinta transmite aspectos muy de esa época como el miedo a los padres y a su autoridad. También será la última década de la llamada “Guerra Fría”, con el consiguiente miedo a los “soviéticos” (todo lo desconocido y temido era tildado así en aquellas épocas en los EE.UU. y sus películas).
“Súper 8” es un filme actual, pero al mismo tiempo posee toda la atmósfera de las películas de los ´80 como “E.T.”, “Cuenta Conmigo”, “Los Gremlins”, “Juegos de Guerra”, etc. Es “ochentosa” en el mejor sentido del término. Al verla, se tiene la sensación de que ya no se realizan películas así. Ahora resulta que el director de “Misión Imposible III” y “Star Trek” J.J Abrams como director y guionista de “Súper 8” –con el padrinazgo de ese gigante de la historia del cine como es Spielberg– viene a recordar al público que el cine puede ser tanto entretenimiento, como también imagen, historia y emoción en iguales dosis. Y muy especial parece transmitir esa sensación, que todos aquellos que atesoran su infancia poseen, una gran ternura por el juego, por el primer amor y por la amistad como valor.
Unos “Imberbes Maravillosos” conocen a Spielberg.
Steven Spielberg, responsable de algunas de las películas más exitosas y famosas de todos los tiempos como “E.T.”, “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo” y “Jurassic Park”, ha sido una fuente de inspiración para J.J. Abrams desde su infancia.
Fue su mutuo amor por las películas en Súper 8 y 8 milímetros lo que juntó a los dos cineastas. Durante su infancia, Abrams descubrió inicialmente las maravillas de la cámara Súper 8, un formato lanzado por Eastman Kodak en 1965. Fue a los 8 años cuando comenzó a filmar películas caseras sobre las cosas que le gustaban: persecuciones, batallas y monstruos.
Unos años después, Abrams y Matt Reeves, su íntimo amigo de la infancia (director de “Cloverfield-Monstruo”) llevaron sus cortos caseros a un festival de películas de Súper 8 y fueron incluidos en un artículo publicado en el diario “Los Ángeles Times” titulado “Imberbes Maravillosos.”
Poco después fueron contactados por la asistente de Spielberg, quien les preguntó si tenían interés en reparar los filmes viejos de 8 milímetros de Spielberg que había rodado durante su infancia. Cuando J.J. tenía sólo 15 años, Matt Reeves y él aceptaron el trabajo de editar las cintas caseras de Steven. “Ha sido un privilegio, no sólo trabajar con Steven, sino colaborar con él en una cinta sobre una época en nuestras vidas que es tan importante para ambos”, confesó Abrams.
El sueño hecho realidad.
Spielberg incluyó a varios cineastas legendarios para trabajar en la película. Por ejemplo a Dennis Muren, el artista de efectos visuales especiales ganador de 6 Óscars, cuyos créditos incluyen nada menos que: “E.T.” y “Jurassic Park”.
Colaborar con tantas personas que J.J. Abrams admira desde niño fue una experiencia inolvidable. “Cuando era niño, filmar películas fue mi salvación”, relató junto a su socio Bryan Burk en la productora “Bad Robot”. “Realizar una película sobre chicos que ruedan una cinta con una cámara Súper 8 y hacer esa película con Steven Spielberg, quien es el epicentro de todo lo que admiramos, es algo que supera nuestros sueños más recónditos”.