La niñez puede significar para muchos los mejores años de la vida. Los aciertos y desaciertos que en esa etapa se experimentan, quedan plasmados, dejando huellas imborrables. A los cinco años el actor Manuel Paz, uno de nuestros jóvenes valores de la escena nacional aprendió el popular poema que escribiera en 1908 el poeta nicaragüense Rubén Darío llamado "A Margarita Debayle".
En esta conocida pieza se plasma el deseo de una niña por alcanzar una estrella para decorar un prendedor. Su inquietud e inocencia, le permiten lograr el deseo gracias a la gentileza del Señor Jesús.
En este montaje participan el propio autor (Manuel Paz), así como Sandy Correa, Winnie Sittón, Javier "Chispa" Márquez, Jeidis Soto, Sebastián Paniza e Isabel Cabrera, quien también dirige y produce bajo su agrupación "Estrellitas Infantiles" que esta ocasión está representada por las pequeñitas actrices Diana Isabel Guerini, Daniela Itzel Márquez y Melany Carbonell.
Para Cabrera es una satisfacción "maravillosa" celebrar sus 10 años al frente de esta agrupación teatral al presentar esta producción, ya que es el debut como escritor de un talentoso nuevo valor del teatro, quien se ha constituido hoy en día en uno de sus más grandes amigos. Además, porque tiene la gran oportunidad de compartir con un elenco a "todo dar" que igualmente ha creído en su trabajo artístico.
Evidentemente, el libreto resulta tan hermoso como la poesía que lo inspiró, en donde se trasmite beneficiosas enseñanzas como lo es la importancia de la lectura, de no dejar abandonados los libros en un anaquel o en una caja esperando que las polillas lo destruyan.
La obra educa al niño y a los adultos asistentes que más allá del codiciado Internet, los juegos de vídeos, y otros entretenimientos que carcomen la intelectualidad e imaginación del menor, hay un mundo fantástico que se puede descubrir a través de la buena lectura.
Nos imprime los buenos valores morales como dejar a un lado la avaricia que no nos lleva a nada y, sobre todo, nos deja encendida la luz de la esperanza de que los sueños se pueden alcanzar si realmente lo deseamos; de que los padres también deben comprender a sus hijos e igualmente el compromiso de éstos por obedecer, porque siempre se está pensando en su bienestar.
Todo ello se hace posible con una colorida escenografía (de Antonio González conocido como el mago Marko), de la brillantez del vestuario (a cargo de Hilda de Ycaza), de las letras de las canciones (lástima que el sonido del teatro no sea el más adecuado), entre otros elementos técnicos que son indispensable en la realización de un espectáculo.
Pero principalmente la galanura de cada verso y prosa que se trasmite en cada personaje se hace posible en el desempeño actoral del elenco. En este aparte, debemos reconocer la facilidad y desenvoltura del actor Winnie Sittón, quien en el personaje de "Pompa , el elefante blanco", logra el ingrediente necesario en toda obra infantil, es decir, interactuar con los niños a través de las ocurrencias, bromas y juegos que le imprime a su personaje. Seguidamente se encuentra Jeidis Soto, quien ha logrado buenos comentarios en cada obra que participa, lo que constituye un éxito tremendo para el director artístico que la descubrió y, por supuesto, para ella misma al sorprendernos en cada interpretación que ejecuta. En cuanto al resto de los compañeros actores no deben "achicarse" por el papel que representan, porque los buenos y villanos siempre tienen su recompensa y aceptación en el público, sólo basta imponerle y sacarle provecho a ese toque especial que caracteriza al personaje.
Lo importante es que todo aquel que vaya a presenciar esta obrita infantil, vaya preparado a transportarse a un mundo de fantasía, donde una princesita y sus amigos lo conmoverán por lograr su sueño dorado: Alcanzar una estrella.