Este fin de semana tuvimos el privilegio de encontrarnos con malas películas en las salas de cine, pero malas de verdad. Una mala película tiene siempre algo rescatable, pero no deja de ser un plato mal cocido. En el caso de Una relación peligrosa, la cuestión no varía.
Ver a JLo haciendo abdominales mientras le explica a Ben Affleck las ventajas de ser lesbiana vale la pena por todo el calvario de dos horas y pico del filme, que por culpa de la mala propaganda (uno tiene prejuicios y luego de verlo) resulta tedioso, sin gracia y muy al estilo del Martin Brest de Conoces a Joe Black, no el de Beverly Hills Cop.
Entremos en materia. Larry Gigli (Ben Affleck) es un matarife de buen corazón y Ricki (Jennifer Lopez), una asesina homosexual. A Larry lo contratan para secuestrar a Brian (Justin Bartha), un muchacho retardado que es hermano de un prominente miembro de la fiscalía, pero a Ricki le piden que vigile el trabajo de Larry.
Si esto es suficiente tema para un filme, pues ni modo. Entre Larry y Ricki se abre un juego de seducción que termina como debe: en la cama, con las consecuentes reflexiones sexuales, mientras tanto, ambos se encariñan con el secuestrado y esta loca travesía los lleva al mero capo, interpretado por Al Pacino, que lo hemos visto en peores (Revolución, si es que alguien se acuerda de este filme de Hugh Hudson).
En esta comedia dramática de mafiosos, el ganador seguro que es el fanático de JLo, que le sigue los pasos no importa en qué enredos esté (Una cenicienta en Manhattan, Enough, Anaconda, son algunas de las malas de la diva). El resto de los mortales tendrá que lidiar con Gigli, a pesar de que la disfracen como Tough Love o Una relación peligrosa, nominada a 8 premios Razzie (lo peor de la meca del cine).
Hace algún tiempo alquilé en video una comedia con Martin Lawrence haciendo un extraño viaje en el tiempo hacia el medioevo. El filme era espantoso y esperaba que de alguna manera no se hiciera nunca más algo tan fétido como "El caballero negro". ¡Ups!, me equivoqué y con dolor en el estómago, pues se trata del último proyecto de uno de mis directores favoritos del cine de aventuras: Richard Donner, quien ha realizado obras de muy buen ritmo como La Profecía, Superman (la segunda no cuenta porque se peleó con los productores y lo reemplazaron por Richard Lester), Los Goonies, Maverick, La teoría de la conspiración, "Ladyhawke" y por supuesto, la extraodrinaria serie de Arma Mortal.
Claro, ha tenido algunos filmes pequeños y de alguna forma agradables, recordando Radio Flyer, Scrooged, Asesinos, El juguete preferido e "Incide Movies", pero nunca había hecho una película tan mala como Rescate en el tiempo.
Ok, se trata de las aventuras de un equipo de arqueólogos del presente enviados a la Francia medieval porque una compañía de desarrollo e investigación tecnológica descubrió un improvisado modo de viajar en el tiempo, pero sólo a ese período y a ese lugar (algo de esto me recuerda Kate y Leopold, de James Mangold). En un principio, la empresa recurre al jefe de los arqueólogos (Billy Connolly) cuyo hijo (Paul Walker, el fulo de Rápido y Furioso) tiene interés romántico en una de las mejores arqueólogas del "team". Un buen día, durante las excavaciones, ellos descubren un mensaje del jefe, 600 años atrás, y ... zas, van tras él. ¿Y el interés romántico? ¿A quién le importa?
Se trata de un libro de Michael Crichton, el mismo escritor de Parque Jurásico. Lo que no se explica cómo con un filme con un presupuesto de ochenta millones de dólares y un talentoso director se haya concebido algo tan desesperantemente aburrido, a pesar de ser un filme de acción y aventuras del creador de Arma Mortal. En fin. Si tiene ganas, véala, pero luego pásese por el video y revise "Timecop", con Van Damme; "Stargate", con Kurt Russell o mi favorita. la trilogía de Volver al Futuro, de Robert Zemeckis.