El actor llegó a un bache en su carrera con una nueva versión de "El Motín del Bounty", filmación que se fue rápidamente de presupuesto por la presuntuosidad y los berrinches de Brando.
La película no recuperó ni la mitad de su costo y deterioró el potencial taquillero de Marlon Brando, asegurándole la reputación de busca-problemas, de la que nunca logró liberarse.
Sin embargo, su insuperable interpretación de Don Corleone en "El Padrino" le trajo su segundo Oscar.
Incluso ganó notoriedad al enviar a una actriz vestida de indígena para rehusar el premio que le otorgaba la Academia estadounidense, en protesta por el tratamiento que Hollywood hacía de los pobladores nativos.