Los pacientes que se someten a terapia de radiación sufren frecuentemente efectos secundarios de consideración como daños al nervio óptico, pérdida de las glándulas salivales, hemorragias, incontinencia urinaria y otros. Por eso, uno de los empeños de la ingeniería médica ha sido siempre limitar el área de radiación lo más posible a los tejidos enfermos, dejando incólume los circundantes, permitiendo así irradiar con dosis más potentes y efectivas que permitan un mayor grado de curación de tumores.
Ese anhelo parece ahora haberse conseguido, a juzgar por las palabras del Dr. Andre Abibtol, médico Radiólogo Oncólogo del Baptist Health Miami International Medical Center”, que nos explica que hoy día “la Terapia de Radiación de Intensidad Modulada (IMRT, por su nombre en inglés) nos permite tratar salvaguardando los tejidos de los órganos que se tienen alrededor”.
La técnica es, además mucho más rápida, ya que, como implica el bloque computarizado programado por paciente, no necesita de la intervención manual para cambiar los bloques que tradicionalmente se confeccionan para cada caso. Así, si con los tratamientos convencionales se trataban 30 a 40 pacientes al día, con esta nueva técnica se pueden atender 60 a 70 en el mismo tiempo.
La terapia de radiación modulada se utiliza en el tratamiento de pacientes con cáncer de próstata, de cabeza y cuello y de seno. “Cuando se utiliza en este último de cáncer ofrece la ventaja de que evita las quemaduras de la piel, así como también la exposición del corazón y de los pulmones”, indica el galeno.
“El tumor de cada paciente tiene una forma única”, explica el Dr. Abibtol. “Esta nueva tecnología, que requiere de una prelectura mediante tomografías computarizadas del tumor, se traduce en la programación tridimensional precisa del área del tumor. Esa programación luego pasa al control del avanzado acelerador lineal lo que permite descubrir o bloquear las pequeñas áreas de los tejidos, de forma más o menos parecida a como lo hacían lo bloques de plomo que se han usado tradicionalmente en la radiación”.
Un ejemplo de las ventajas de su precisión lo constituye el área de cabeza y cuello, donde se encuentran estructuras tan importantes como el cerebro, el ojo y las parótidas salivales para citar algunas. “A diferencia de la radiación convencional, que emite un rayo único”, amplia el Dr. Abibtol, “este equipo permite la emisión de mini rayitos de variada intensidad a diversas mini áreas del tumor según avanza la sesión. Con ello se consigue una radiación relativamente uniforme, tridimensional y se minimizan los efectos secundarios”.
Para más información visite www.baptisthealth.net/espanol