Hija de granjeros sudafricanos, Sonet Ehlers, recibió llamadas de todo el mundo, incluso de Latinoamérica, preguntando por su invento, el Rapex, una especie de preservativo femenino que se adhiere al pene del violador y cuya función es "atrapar" al malhechor.
"Ha levantado una expectación enorme. Me han llamado de Islamabad, de España, de América del Sur.. De hecho, los únicos países que no han manifestado interés son China, Japón y Rusia", explica a la AFP esta mujer de 57 años, que ha crecido en los campos de maíz de la provincia de Free State (centro).
Sonet Ehlers empezó a idear un medio para proteger a las mujeres de las violaciones en 1969, después de haber hablado con una víctima.
"Mi principal objetivo es ayudar a las mujeres. Una mujer que ha sido violada está todavía con vida, pero en realidad es como si estuviera muerta", dice Ehlers, que ha invertido buena parte de sus ganancias en el perfeccionamiento del Rapex.
"No es un objeto para castigar a los hombres, sino para hacer a las mujeres más seguras", añade la inventora, presentando su descubrimiento: una especie de preservativo femenino de látex proveído de minúsculos ganchos destinados a atrapar el sexo del violador.
Sudáfrica tiene una cifra récord de violaciones con más de 52,000 casos anuales, un 40% de ellos contra menores de 18 años.
Según Rape Crisis, una asociación basada en Ciudad el Cabo (sur) que lucha contra este crimen, la mayoría de violaciones no son denunciadas a la policía y en realidad se producen más de un millón cada año.
La inventora estima que las numerosas mujeres que toman el transporte público para ir al trabajo se sentirán más "tranquilas" gracias al Rapex. "Es muy aceptado entre las mujeres que toman los taxis colectivos, los autobuses, los trenes de cercanías o van a pie", explica Ehlers.
El Rapex, que debe ser puesto a la venta en 2006 al precio de un rand (unos 15 centavos de dólar, 12 céntimos de euro), se introduce en la vagina con un aplicador y puede estar dentro del sexo femenino durante 24 horas.