Variedades

Una última cena, ¿qué escogerías?

Si por alguna razón hoy descubrieras que es el último día de tu vida y te dieran la oportunidad de escoger una sola comida final ¿Cuál sería?


Si por alguna razón hoy descubrieras que es el último día de tu vida y te dieran la oportunidad de escoger una sola comida final ¿Cuál sería?

Sé que esto puede sonar un poco triste y hasta aterrador, pero es una pregunta e idea que ha sido tocada innumerables veces en diferentes libros, artículos e incluso en show de cocina.

Hace unas semanas veía un capítulo de Top Chef, en que el reto dado a los concursantes fue cocinar para 8 de los más reconocidos nombres de la industria culinaria, el plato que cada uno había escogido como el último que comerían en su vida terrenal.

 

Vaya que los concursantes sudaban frío y es que estamos hablando de los absolutos y por sobre todo favoritos de grandes estrellas culinarias, como el renombrado chef Wolfgang Puck, reto que probablemente a mí me pondría muy nerviosa también.

Una de las cosas que más me llamó la atención mientras miraba el capítulo fue el hecho de que casi todos escogieron comidas que se podrían considerar bastantes “simples”, pollo rostizado, salmón con papas y espinaca, pasta con albóndigas, etc. Al final de la degustación cuando todos los invitados empezaron a dar sus razones y porqués de la escogencia de esos platos específicos, la constante entre todas las respuestas fue que estas eran comidas que les recordaban a su infancia, muchas preparadas por sus mamás o abuelas y que eran platos que les despertaban cierto confort y nostalgia.

Al hacer un poquito de investigación, decidí preguntar a diferentes personas qué escogerían si tuviesen una única opción para su última cena, las respuestas resultaron interesantes y variadas. Una amiga me mencionó que pediría un festín de mariscos, otro me comentó que en días anteriores había tenido la oportunidad de probar un risotto de setas con morcilla en el nuevo restaurante del chef Andrés Madrigal, y que estaba tan delicioso que bien podría ser una opción para su última comida y aunque no conozco el lugar, por la trayectoria de su chef, estoy segura de que la elección es excelente. Otra de las entrevistadas rápidamente y sin dudarlo contestó que cualquier postre decadente a base de chocolate la dejaría satisfecha para enfrentar el “siguiente paso”, respuesta que me hizo reír mucho.

 

Al leer distintos ar-tículos encontré también otro aspecto común, casi todos los chefs o entrevistados que emigraron de sus países escogieron comidas muy típicas de sus regiones originarias.

Por ejemplo carne argentina, escargots, pata negra, omellete, un estofado o arroz tradicional de su país, etc. Nuevamente salta a relucir la sencillez y simplicidad de sus escogencias.

En mi caso no hay respuesta fácil, son muchísimas cosas las que me encanta comer y reducir la opción a una sola es bastante complicado, después de mucho pensarlo supe que sería una sopa, por ese sentimiento que se me despierta cuando tomo una calientita y bien hecha. Me decidí por un sancocho espesito y bien sazonado, con su toque perfecto de culantro, sería la manera ideal de terminarlo todo.

 

Pero la última y más importante escogencia y en la que hubo consenso definitivo, es que sin importar la comida servida, lo más importante sería disfrutarla acompañado de las personas más especiales en nuestras vidas, y yo no podría estar más de acuerdo.


fecha edicion
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920203
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América