Alberto de Mónaco y su prometida, Charlene Wittstock acudieron el pasado lunes a una cena de altura.
La pareja, la cual es objetivo de todos los fotógrafos desde que anunciara su compromiso matrimonial, dejó atrás el vértigo para disfrutar de una velada a 25 metros de altura, suspendidos sobre el puerto de Montecarlo.
El soberano y su novia decidieron apoyar la iniciativa benéfica que tuvo "Dinner in the Sky", una instalación colgante, en la que cenaron.
Alberto y Charlene compartieron mesa con otros 20 comensales, al igual que lo han hecho otras tantas personas en Beirut, suspendidos en este caso a 50 metros de altura.
Esta gran cena trató de una gala benéfica, en la que los chefs franceses Joel Robuchon y Eric Bouchenoire fueron los encargados de preparar el menú.
Charlene como siempre acudió muy elegante con un vestido negro que dejaba al descubierto su espalda y su prometido, el príncipe Alberto quiso ponerse un conjunto de saco negro con camisa blanca y pantalón chocolate.