El repicar de un tambor nos transportó a los tiempos de la colonización, cuando los negros cimarrones se mantenían alerta ante las buenas y malas noticias.
En esta ocasión eran buenos augurios los que la pequeña Milagros Blades nos deseaba transmitir. A través de ella, era representado ese potencial creativo de los niños y niñas de Latinoamérica.
El Teatro Nacional fue el escenario perfecto para realizar la entrega de los Premios Iberoamericanos de Comunicación por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, en esta ocasión en su IV convocatoria.
Diecisiete eran los finalistas, pero sólo seis fueron los escogidos como los mejores de toda la región. Los participantes se clasificaron en las siguientes categorías: radio, prensa, televisión, trabajo gráfico, televisión dirigida a público infantil y adolescente y VIH/SIDA.