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Une su vida a la de un empresario rico

En el pasado, consideraron a la princesa holandesa un excelente partido para Felipe de Asturias.


Redacción Ey! (ey@epasa.com) / PANAMA AMERICA

A los 38 años de edad, la princesa Carolina de Borbón-Parma, a quien muchos consideraron en el pasado la princesa ideal para el príncipe de Asturias (Felipe), se casó con el empresario Alfred Brenninkmeijer en las instalaciones de la iglesia San Miniato del Monte, ubicada en las afueras de Florencia, Italia.

El novio era uno de los solteros más codiciados de Europa, ya que su familia es propietaria del imperio C&A (una cadena internacional de ropa), en el que su capital asciende a 22 millones de euros, siendo una de las mayores fortunas de los Países Bajos.

Ausencia de miembros de la familia real.
Los festejos duraron tres días y comenzaron con una cena a base de cocina típica de la Toscana en el palacio Corsini de Florencia, propiedad de la condesa Lucrezia Miari Fulcis Corsini.

Luego, la novia, titulada marquesa de Sala por su difunto padre Carlos Hugo de Borbón-Parma, llegó en un antiguo Alfa Romeo de colección del brazo de su hermano, el actual duque de Parma, Carlos Javier, que recientemente le concedió el título de duquesa de Guernica.

Vestida de chifón de seda, creación del modisto holandés Addy van der Krommenacker, llevó una diadema de hojas de laurel de diamantes de la familia real holandesa y fue muy alabada por todos los presentes, entre quienes se encontraban su tía, la reina Beatriz de Holanda; su madre, la princesa Irene; y sus tías, las princesas Margarita (su esposo Pieter van Vollenhoven no pudo asistir por enfermedad) y Cristina con sus hijos.

Además, el diseñador usó, tanto en el vestido como en el velo, el tejido de encaje -elaborado en Brujas- que se utilizó en la boda de la madre de la novia, 48 años después (1964).

De hecho el vestido lleva el nombre de Irene, en honor a la hermana de la reina Beatriz, y el trabajo de restauración del mencionado tejido fue muy minucioso y duró meses.

Allí se dieron cita toda la joven generación de príncipes de Holanda (hijos de la reina Beatriz), y de príncipes de Orange-Nassau (hijos de la princesa Margarita); y para sorpresa de muchos también la infortunada Mabel Wisse, esposa del príncipe Friso de Holanda, quien continúa en coma en un hospital de Londres a causa de un grave accidente de esquí.

La liturgia fue oficiada en inglés, con lecturas y oraciones en español, holandés y francés, y estuvo a cargo del prior benedictino de San Miniato y del tío del novio, Gregory Brenninkmeijer.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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