Samantha, David y Emmanuel, son tres pequeños pintores que han heredado de su padre el gusto por el arte.
Emmanuel, el mayor, inició viendo a su padre trazar líneas sobre el lienzo y llenarlas de color; hazaña que quería repetir y fue perfeccionando, cuenta Alvaro.
Según el joven, ver trabajar a su padre con las pinturas le intrigaba y quería hacerlo para compartir el momento.
Ahora comparten reconocimiento también con David y Samantha, quienes crecieron viendo al padre y al hermano mayor.
Esta familia de pintores expone sus obras y dicen sentirse identificados con lo que hacen, compartir información e intereses.