En este momento, su más grande anhelo es que el calvario termine para regresar a Panamá, y así agradecerle a mucha gente el apoyo, dedicarse de lleno a la pintura, y más que nada, volver a recorrer su tierra natal, la cual sabe ha cambiado mucho en los últimos nueve años de su ausencia en el país. ¿Cómo se siente en estos momentos en que se aproxima un nuevo veredicto?
Me siento bastante aliviado porque sé que va a terminar y por que sé que tendré resultados pronto. Siempre he tratado de mantenerme lo más optimista posible, aunque no dejo de pensar en todas las probabilidades. Sin embargo, hay que ser realista, pero dentro de ese realismo, con una dosis de optimismo. Pero, se supone que en esta ocasión se le está haciendo un juicio completamente diferente al anterior...
En el caso anterior, fue un juicio militar sumarísimo que duró 42 días. Pero, esta vez el juicio en la sala lleva ocho meses... Los jueces han sido muy exhaustivos, además han actuado con mucha rectitud e inteligencia, al igual que sentido de humanidad; así que yo me apego a que habrá un resultado bastante justo, conforme con lo que puede esperarse de lo que es la justicia.
Siempre hay que apegarse a la justicia, además Perú está viviendo una situación muy distinta esta vez. Además, por parte de la justicia hay un interés por manejar las cosas de una forma distinta a como se hacía en el gobierno anterior. A estas alturas, ¿no cree que cumpla el resto de su condena en Panamá?
Primero tendría que esperar a ver cuál es el resultado porque hay nuevas leyes que prevén la excarcelación anticipada al haber cumplido el 75% de la sentencia. Mis posibilidades serían: ser absuelto; una sentencia por el tiempo que he cumplido hasta hoy que es de ocho años; o que me den una sentencia próxima a los años cumplidos, que oscilaría entre los diez o doce años, o en el peor de los casos, quince años. Siempre se ha declarado
inocente... ¿Usted de alguna manera se siente traicionado?
Ese es un tema álgido y complicado, que no me atrevería a expresarlo en esos términos en este momento, justamente en medio de un proceso... Tal vez más adelante habrá oportunidad de explicar interioridades de esta situación... Tendría que contestarla más adelante, cuando esté libre en Panamá.
Trato de dedicar la mayor parte del tiempo a pintar, mientras pueda ver, entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde, claro que con interrupciones... Luego en las noches me dedico a preparar proyectos, a estudiar o leer, y eventualmente hay algo de esparcimiento... Trato de ocuparme la mayor parte del tiempo posible. ¿Siente que el gobierno panameño ha hecho todo lo humanamente posible por ayudarlo?
Tanto el gobierno anterior como éste han mantenido un contacto permanente conmigo a través del consulado y la embajada. Han tenido una actuación muy digna y muy humana, porque han estado durante ocho años muy cerca de mí, visitándome mes a mes... Como panameños han hecho una gran labor, pero hay que entender que es un caso que tiene sus complejidades, y el estado panameño no puede hacer nada hasta que la justicia peruana concluya con ello. ¿Qué sería lo primero que haría si efectivamente le
dejan libre para regresar a Panamá?
Primero me reuniría con mi familia, y luego me comunicaría con la mayor cantidad de gente posible, los cuales siempre han estado pendientes de mí y me han tendido la mano moral y espiritualmente... A tanta gente le debo tanto, que creo que lo primero que tengo que hacer es agradecerles a uno por uno, y creo que darles la mano a cada uno sería lo ideal.
Seguir trabajando en mi pintura... Aunque, según entiendo, Panamá, desde muchos puntos de vista, ha cambiado mucho, por lo que tendría que empezar a reconocer a Panamá.
Si bien es sabido, no podemos echar el tiempo atrás, sin embargo, si usted pudiera retroceder, ¿qué cambiaría?
Bueno... Creo que la experiencia que yo he tenido es para reflexionar mucho al respecto... Sería difícil preguntarnos qué habría ocurrido, pero creo que esta amarga experiencia da una gran lección, por lo que aspiro a compartirla con más personas para que no vuelva a haber alguien que caiga en este error y pase la angustia que yo he pasado... Creo que eso sería lo más importante que podría hacer, para los efectos de otras personas que pudieran verse en una situación como la mía. ¿Qué diferencia hay en el Pacífico Castrellón de nueve años atrás con el de hoy?
Esencialmente soy el mismo porque no creo que haya cambiado como persona y ser humano, lo único que tengo ahora es una experiencia acumulada, una situación bien difícil y estresante que se ha incorporado en mi vida y pesa por ocho años; pero al margen de ello, trato de ser la misma persona en la medida que sea posible. ¿Se siente más estresado ahora que se aproxima el nuevo veredicto, que antes?
En un principio las cosas fueron para mí extremadamente difíciles, tanto como peligrosas, pero en esos momentos, en que me veo metido por primera vez en una prisión y sometido en un juicio tan duro como el que sufrí, en una situación tan desesperante e incierta, por supuesto que para mí fue algo muy complejo y difícil... Ahora las cosas son sumamente diferentes, incluso, la misma vida en este lugar es un poco más atenuada que antes. En realidad, en este momento lo único que tengo son expectativas y la paciencia de esperar.