Durante 20 años, Jaime Jaramillo, “Papá Jaime”, perforó el subsuelo para extraer petróleo, el oro negro. Hace 37 se adentra en ese pozo profundo, que es el corazón del ser humano, para descubrir y ayudarle a descubrir a gente de todas las edades y culturas, especialmente jóvenes, una riqueza más grande, que es la paz y el amor.
Una riqueza que nada ni nadie, si tú así lo decides, te podrá arrebatar, de la cual tú y sólo tú serás albacea.

Que libertad, paz y felicidad son hermanas, que debe haber coherencia entre pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, que es menester despertar la conciencia, que la auto observación permite la introspección y liberación interior, son algunos de los aprendizajes que obtienen quienes dialogan con él y los que asisten a las conferencias que dicta “Papá Jaime” en todo el mundo en su cruzada de amor y solidaridad con quienes están atrapados en laberintos de dolor, odio, envidia, miedo, desamor, inseguridad, intolerancia, letargo, rencor, impotencia...
Este gran motivador oriundo de Manizales, Colombia, visita, otra vez, Panamá, para compartir, hoy en el Hotel RIU, a las 7:00 p.m. mensajes de aliento. Para irradiar la energía positiva que emana de él, para recordarles a todos que sí, es posible reprogramarse para ser feliz a través del amor, el servicio a los demás y el perdón.

También desea convencerte de decir ¡basta ya de vivir en función de los demás, del qué dirán!, porque “no importa lo que la gente diga de ti, lo que importa es lo que tú digas de ti”.
Él quiere que todos se percaten del impacto que tienen los buenos y los malos pensamientos. Invita a analizar que son 70 mil pensamientos diarios, repeticiones inconscientes, que por el efecto bumerang pueden producir una hecatombe o ayudar a edificar ese equilibrio interno, tan necesario para la autorrealización personal. Insta, entonces, a tomar conciencia de que “al igual que un pintor, tienes una paleta llena de colores y puedes pintar el cielo o el infierno”.
