Hoy se celebra el primer Día Internacional de los Voluntarios y ya que el 2001 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Voluntarios, en honor a la verdad merece reconocerse que las mujeres, los adultos y las adultas mayores, principalmente éstas últimas, son quienes más tiempo y esfuerzo dedican al voluntariado.
Hay múltiples formas en que gente que de todas las edades puede sumarse a los millones de voluntarios y voluntarias que hay en todos los países ayudando a cuidar enfermos (o niños/as o ancianos/as), atendiendo necesidades de las comunidades marginadas, previniendo la drogadicción, delincuencia y otros males sociales mediante campañas de orientación, sanando enfermos/as, alfabetizando, llevando palabras de alivio y esperanza a personas con enfermedades terminales o a presidiarios/as, hermanando al mundo vía el evangelio, recaudando fondos para causas nobles, ayudando a paliar el dolor de la población afectada terremotos, inundaciones, huracanes y otros desastres naturales o por guerras u otros conflictos. Es decir, estamos diciéndole que puede ser parte de una ONG, donar horas de trabajo, sus conocimientos o mediante donaciones para que otros puedan utilizar estos recursos y los que dan los propios gobiernos o la ayuda internacional en dar esa respuesta oportuna al dolor y tragedia que coloca en circunstancias difíciles a congéneres.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en su mensaje en el Día de los Voluntarios, entre otras cosas señala lo siguiente:
"Los voluntarios tienen la valentía de luchar por sus ideales y se dedican en cuerpo y alma a prestar servicios a los demás. De este modo, dan esperanza a los que reciben asistencia y pueden también darles la fortaleza necesaria para superar sus dificultades. Su recompensa es la certeza de que verdaderamente influyen en la vida de aquellos a quienes ayudan. Su valor y dedicación deben ser un ejemplo que todos debemos imitar.
"Los voluntarios pueden ayudar a transformar todas las sociedades en beneficio de todos y cada uno de sus miembros... En mi informe sobre el milenio, publicado hace unos meses, anuncié la creación de un cuerpo de voluntarios que, en los países en desarrollo, se ocuparía de proporcionar capacitación en el empleo y aplicación de la tecnología de la información en pro del desarrollo humano. Mucho me complace comunicarles que unos 40 voluntarios se han incorporado al Nuevo Servicio de Tecnología de la Información de las Naciones Unidas (UNITeS) y ya han ocupado sus puestos en países en desarrollo. Espero que muchos más participen en esta empresa.
Los voluntarios del UNITes poseen las mismas cualidades que los 4,500 profesionales que trabajan como voluntarios de las Naciones Unidas en sus respectivos países o en el extranjero. Más de dos tercios de estos voluntarios proceden de países en desarrollo y trabajan en Estados vecinos o en otros países. Su labor es un verdadero exponente de la cooperación Sur-Sur".
Lo principal que necesita alguien para ser voluntario o voluntaria es tener deseos de ayudar, buscar un grupo, estrategia o proyecto para proyectarse a sus prójimos/as y pedirle a Dios que le dé fuerzas para poder entregarse a la hermosa tarea de servir con amor a otros/as, como lo hizo Jesús, sin buscar compensaciones, por el mero placer que del voluntariado se deriva. ¿Es usted así o conoce a alguien que encaje en este perfil?