La inmensa sonrisa de la reina Isabel lo decía todo: la idea de una parada de metro en ‘Buckingham Palace’ le hacía tilín.
Así de contenta se puso la soberana inglesa cuando recibió como regalo una placa de la parada ficticia durante su visita esta semana a la estación ‘Aldgate’.
La reina viajó en el metro de Londres, y como una usuaria más pasó con su billete por los torniquetes de entrada, para acercarse hasta esta estación que el 7 de julio de 2005 sufrió una serie de ataques terroristas en los que fallecieron 52 personas. Pero no es el único viaje que hace en metro, pues ya había viajado en este transporte en anteriores ocasiones.
Ahora, todos creen que a falta de un buen chofer o su famoso auto Bentley, la madre del príncipe Carlos podrá tomar muy bien un aventón en el subterráneo y no pedir ayuda a un auto de policía como le sucedió hace unos días.
Así lo consignó la edición del diario The Mail en su versión online, que detalla cómo la reina se sorprendió ante los fallidos intentos de su chofer por hacer arrancar el automóvil, tras de lo cual tuvo que utilizar una patrulla y el metro. Con este metro, la reina podrá pagar y viajar como cualquier mortal.