El consumo de carne, el alimento más tradicional de los argentinos, está disminuyendo cada vez más en este país aún bajo los efectos de una crisis social y económica sin precedentes.
Cada argentino come actualmente unos 10 kilogramos menos de carne vacuna al año que en el 2002, según un informe de la Coordinación de Mercados Ganaderos de Agricultura. "El consumo de carne per cápita es el más bajo registrado en la historia de Argentina", según el informe, divulgado el viernes.
Ese organismo calcula desde 1914 el consumo de carne teniendo en cuenta la producción menos las exportaciones sobre la cantidad de habitantes. Según las cifras, la caída del consumo promedio de carne es de 16,45 por ciento, con respecto a los 61,4 kilogramos por persona que se comían en marzo de 2002. En épocas normales, según cálculos del sector, la ingesta de carne siempre se mantuvo por encima de los 70 kilos por persona.
La razón principal del descenso en el consumo de carne tendría relación directa con la crisis económica: El precio de este producto aumentó casi un 86 por ciento en los últimos 17 meses, mientras que los salarios se mantuvieron prácticamente congelados.