Desde hace tiempo tengo en mi mente la idea de escribir una columna sobre el tema de las competencias de cocina, y coincidiendo con que en las últimas semanas en Panamá hemos tenido un par de estas me pareció el momento indicado. La semana pasada se llevó a cabo el Burger Week Challenge en donde distintos chefs compitieron por llevarse el derecho de decir que preparan la mejor hamburguesa de Panamá. Esta competencia, a diferencia de los premios el buen tenedor que reseñé hace algunas semanas, tuvo otro tipo de dinámica, ya que los concursantes tuvieron que preparar en vivo las hamburguesas en un periodo limitado de tiempo y presentarlas luego a los jurados, quienes eligieron un top 3 que pasó a una siguiente ronda en donde tuvieron que elaborar nuevas hamburguesas con los ingredientes secretos que les fueron presentados.
Este modo de competencia que se enfoca en la cocina en vivo y con ingredientes sorpresa es del que particularmente quiero hablar hoy, esta modalidad, aunque reciente en Panamá, es bastante usual en otros países y es parte de su tradición culinaria, incluso hay programas de televisión dedicados, especialmente en Estados Unidos a este tipo de competencias de cocina.
Mientras estudiaba en Canadá, tuve la oportunidad de ser parte del equipo de pastelería que apoyó a una de mis compañeras de clase en una competencia de postres servidos en la que resultó victoriosa, luego de eso, más nunca me he atrevido a participar en algo similar y es que tengo que confesar mi gran admiración por quienes se atreven a llegar a una situación completamente fuera de su control, ser presentados con ingredientes de último momento y tener que hacer gala en ese preciso instante de toda su imaginación y destreza.
Personalmente me paralizaría, porque mi proceso creativo es distinto y yo necesito tiempo y calma para poder desarrollar mis mejores creaciones. Hay un show particularmente despiadado en la TV en que incluso los competidores hacen subastas para tratar de perjudicar a su contrincante, lo que en lo personal va contra el espíritu de lo que la comida representa, pero bueno, es televisión y definitivamente estos programas venden.
En Estados Unidos todos los veranos alrededor de las diferentes ciudades y estados se llevan a cabo competencias de BBQ, de hamburguesas, de horneo de cakes etc.
Las de barbacoa son especialmente de mis favoritas y es increíble ver el nivel de creatividad y amor que sienten estos competidores por su arte, muchos construyen carpas gigantes y pasan fines de semana completos preparando su fuego con distintos tipos de maderas, montando ahumadores de 3 o 4 metros de largo, marinando cortes de carne y cocinando salsas y puercos por horas, todo con el propósito de presentar el mejor plato y llevarse el codiciado premio de 4 cifras. Estos sí que son espectáculos dignos de observar, ya que el ambiente es de fiesta y se observa gran camaradería.
En el caso del Burger Week Challenge, la ganadora resultó ser la chef María de los Ángeles del restaurante Humo. El que una mujer se llevara el premio me llenó de mucho orgullo, el ambiente que se vivió fue divertido y los participantes parecían haberlo disfrutado enormemente. Mis felicitaciones para ellos, ya que todos hicieron un excelente trabajo.