El novelista Mario Vargas Llosa, que ha escrito obras de gran violencia, incursionando en un liceo militar en "La ciudad y los perros" o reflejando la vida de un dictador en "La fiesta del chivo", dijo que en su nueva novela, "Travesuras de la niña mala", lidia con un tema que no había explorado hasta ahora: el amor.
"El amor está presente en todas las novelas que he escrito, pero en ninguna es el tema central", dijo el escritor, de 70 años de edad, durante el lanzamiento internacional de su nuevo libro.
"Travesuras de la niña mala" describe una tormentosa relación entre un traductor peruano, Ricardo, y Lily, una muchacha de la clase baja limeña que va cambiando de identidad de manera reiterada al desplazarse de país en país, y contraer sucesivas nupcias a fin de satisfacer sus ambiciones.
La novela abarca un ciclo de 40 años. Transcurre en Lima, en la década del cincuenta, en París, en la década del sesenta, en Londres en la década del setenta, y en Madrid en la década del ochenta, todas ellas ciudades en que Vargas Llosa ha pasado extensos períodos de su labor creativa.
A diferencia de "La fiesta del chivo" en que hizo una dilatada investigación para describir la vida del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en "Travesuras de la niña mala", dijo el novelista, "sólo he tenido que cerrar los ojos y evocar los últimos 40 años en los que fui testigo y actor de diferentes cambios".