Para toda madre traer un hijo al mundo es un gran acontecimiento, es una bendición; pero que difícil se torna la maternidad cuando descubrimos que ese pequeño ser presenta algún tipo de retraso mental... Tal es el caso de Ilka de Ortiz. Ella es la madre de los dulces hermanos Alcibiades, de 20 años, y Cristóbal, de 15.
Ambos hijos convulsionaron siendo aún bebés, lo que les causó el retardo mental que posteriormente les dificultó un desarrollo lingüístico y motriz normal. Para esta madre, la niñez de sus hijos fue difícil porque tenía que cuidarlos de las convulsiones que sufrían ocasionalmente. Tanto es así, que Alcibiades convulsionó desde los 10 meses hasta los 6 años.
Sin embargo, a pesar de las contrariedades, la señora Ortíz deseaba que los pequeños recibieran la misma educación que recibe todo niño, pero se encontró con otro sinsabor... "Una vez en el kinder, no tenían buen rendimiento en la escuela. Tenían dificultad para hablar y aprender, así que tuve que llevarlos al especialista, entre ellos, el psicólogo y el neurólogo".
Y fue a través de ellos que los niños ingresaron al Instituto Panameño de Rehabilitación Especial y luego, a la Escuela Vocacional Especial. No obstante, las dificultades no eran exclusivas de la madre. También fue complicado para ellos crecer junto a los demás niños. "Los miraban "raro" y ellos lo percibían".
Afortunadamente, tanto Alcibiades, como Cristóbal, han superado las adversidades. Ahora pueden hablar y expresar lo que sienten. Alcibiades logró graduarse en la escuela vocacional, mientras que Cristóbal cursa su primer año de estudios secundarios.
Y es que ambos chicos pertenecen desde hace dos años al equipo de baloncesto de Olimpiadas Especiales y hasta se han hecho merecedores a medallas de oro. Según la madre "ahora están más desenvueltos y son más independientes".
Tanto es así que, para la señora Ortíz, la etapa más difícil es la adolescencia porque ellos quieren dominar. "Como están grandes, se sienten los súper hombres que se valen por sí solos", comentó. "Me gusta jugar baloncesto con mi hermanito y escuchar en la radio la música de Nenito Vargas y Los Plumas Negras", dijo Alcibiades. En tanto, Cristóbal aseguró ser un buen estudiante, aunque algo tímido, por lo que no baila. "Sólo juego baloncesto y fútbol".
La señora Ortiz sugirió a los familiares de jóvenes con retardo mental que no sientan vergüenza de llevarlos de paseo, que no los encierren y en cambio, que los inscriban en las Olimpiadas Especiales. "Allí todos tienen capacidad", aseguró.
Gilberto Madrid es el padre de Leandsay, una joven de 21 años que actualmente se desempeña como jugadora de tenis en las Olimpiadas Especiales. Como padre, siente que su hija no tiene ningún tipo de impedimento, simplemente es "especial" por lo que debe dársele el mismo tratamiento que a los demás. Su hija es de lento aprendizaje, y aún así está graduada de la escuela secundaria.
Según Madrid, "a los tres años se le diagnosticó el retardo mental, no coordinaba como los demás niños y era enfermiza, pero a medida que fue creciendo, esto cambió favorablemente". En Olimpiadas Especiales, anteriormente, Leandsay competía como gimnasta, pero desde hace año y medio juega tenis, además de levantar pesas y correr, por lo que se ha ganado una medalla de plata y otra de bronce.
Pero, sus talentos van mucho más allá... "Me gusta bailar La Mayonesa y la música de Sandra Sandoval", confesó esta chica con una pícara sonrisa. Muy por el contrario a los hermanos Ortíz, esta coqueta joven casi no tuvo contratiempos con otros niños porque sus rasgos siempre fueron mínimos. "Su problema era el lento aprendizaje", aseguró el padre.
"Las Olimpiadas Especiales le han ayudado mucho en su comunicación con los demás, en su lenguaje y su relación con los compañeros". Y es que si en algo coinciden tanto los hermanos Ortíz, como Leandsay, es que en esta organización han encontrado "grandes y buenos amigos".
Según Ramón Reyes, director de Juegos de las Olimpiadas Especiales de Panamá, un 10% de la población de este país tiene discapacidad mental, pero muy pocos participan en esta organización. Olimpiadas Especiales inició sus labores desde 1983, pero asegura que no es hasta los tres últimos años cuando se ha logrado una mejor organización a nivel nacional, al punto que hoy participan jóvenes de todas las provincias.
Actualmente, en el programa de Panamá Metro hay un aproximado de 200 atletas. De ese total, unos 170 competirán este sábado 27 y domingo 28 de abril, en las Olimpiadas Especiales Regionales. Se espera que para el próximo año los atletas panameños compitan en Irlanda.
De acuerdo con Reyes, hay atletas que van desde los 8 años hasta los 55 y juegan en divisiones según sus habilidades, en disciplinas como el baloncesto, el tenis de mesa y de cancha, además del atletismo, la natación y el boliche. "En Olimpiadas Especiales encuentran amigos, su autoestima se eleva, pero lo más importante es que aquí todos son ganadores".
Reyes recomendó que todo aquel que tenga discapacidades como el retardo mental o discapacidades físicas, pero con retardo mental, debe ingresar en las Olimpiadas Especiales.