Sin cuotas se ha hecho una incorporación léxica de americanismos en la XXII Edición-2001 del Diccionario de la Lengua Española que editó Espasa-Calpe y que presentó la noche del lunes 26 de noviembre la Academia Panameña de la Lengua en ceremonia especial donde su directora, Dra. Elsie Alvarado de Ricord anunció que 90 nuevos panameñismos aparecen en la obra, cuyo original es una base electrónica de datos.
No importa si el país era chico o grande, ni la población de éste, el término para ser agregado al diccionario sólo tenía que cumplir este requisito: ser utilizado en todo el país o en la mayor parte del país, ser usado en cualquier contexto o en uno especial. Luego, se comparó el listado de cada país y se determinó cuáles términos eran usados en varios países y si su uso se daba con la misma acepción u otra. Asimismo, se hizo una depuración de términos, al punto de que los obsoletos fueron eliminados del corpus. Un ejemplo típico de nación afectada por esta "limpieza", según informó el Dr. Humberto López Morales, Secretario de la Asociación de Academias de la lengua española fue el de Bolivia, que les pidió "que retirasen de las páginas del diccionario el 31% de todas las palabras que en la edición de 1992 figuraban (esto es, una de cada tres palabras), porque, el diccionario mentía al lector, sin proponérselo, sin siquiera saberlo".
"Esos cadáveres léxicos estarán por un tiempo en un cementerio léxico, pero, van a renacer en otro diccionario, porque son términos que han tenido una vigencia en una época del quehacer literario y no podemos darnos el lujo de desprendernos de ellos", informó. Se trata de un diccionario de americanismos en el que ya se trabaja
Hay que entender, dijo, que algunas palabras nacen para que duren mucho tiempo y otras nacen y se van desgastando, sufren el proceso de mortandad, de obsolescencia.
En la elaboración del diccionario también el trabajo de los/las académicos/as permitió determinar si las palabras vivían y si vivían con el mismo significado que aparecían en el diccionario, si habían desaparecido completamente o si se mantenían con el mismo significado pero habían creado otros. Además, si se seguían usando a nivel local, nacional o internacional y con qué acepción en cada caso.
El comparó el diccionario en formato de papel con la edición y dijo que: "un factor que diferencia radicalmente la XXII edición de las anteriores es la utilización de recursos computacionales, lo cual permitirá que las ediciones posteriores sean todavía mejores".
Dijo que la revisión y actualización (limpieza e incorporación) se hizo "utilizando el corpus de referencia del español actual (CREA)".
Explicó que "el corpus es el conjunto de textos de los últimos 25 años que se almacena en forma electrónica en una computadora "novelas, ensayos, periódicos, obras de teatro, transcripciones de lenguaje oral como tertulias de radio y televisión", para que los lexicógrafos lo usen como guía.
Por otra parte, enfatizó en cuanto a que los recursos computacionales han dado como resultado el hecho de que el diccionario de los académicos ya no es un libro, es en realidad una base de datos, una base de datos lexicográficos que reside en el interior de los sistemas computacionales de todo usuario de español.
"El diccionario ya no es esto. Esto ya se ha quedado viejo", dijo, refiriéndose a la edición en formato de papel que se cerró en julio y que viene en un tomo de tapa dura que cuesta el equivalente a B/.200.00 ó de dos tomos de tapa dura que cuestan B/.65.00.
"A partir de ahora el diccionario puede salir con un ritmo diferente. La referencia, núcleo, documento original es una base de datos electrónica", puntualizó.
Este diccionario cierra una etapa de la producción de los diccionarios y abre otra. Hoy está lejísimo de ser el diccionario de España y más lejos de ser el de Madrid, es el diccionario de todos los que en alguna parte del mundo hablan español, expresó.