A poco más de un año de haber dado a luz a su primogénito, George, el duque de Cambridge, William y su esposa, la duquesa Kate, anunciaron ayer que están a la espera de un nuevo miembro de la familia real, que será cuarto en la línea de sucesión, desplazando de esa posición a su tío, el príncipe Harry, quien pasa a la quinta.
A la reina Isabel II le siguen su hijo Carlos, príncipe de Gales; su nieto, el duque de Cambridge, y su bisnieto George.
En la cultura monárquica, se espera que la esposa del heredero a la Corona dé a luz un nuevo heredero y también lo que se conoce como un “rey de repuesto”, el papel que por ejemplo tuvieron la princesa Margarita -fallecida en 2002- respecto a la reina Isabel y el príncipe Harry respecto a William, por citar dos casos notorios.
Al primero se le supone más formalidad y el segundo suele brindar espléndidos titulares a los tabloides.
La princesa Margarita, por ejemplo, frecuentaba ambientes bohemios y tuvo una tormentosa vida amorosa, mientras que de Harry todavía se recuerdan deslices como unas fotos disfrazado de oficial nazi en una fiesta o su desnudo durante una alocada celebración en un popular casino de EE.UU.