La confección de vitrales es considerada una actividad artesanal o de orfebrería, según la técnica y el material con que se trabaje.
Entre los elementos más indispensables para el trabajo manufacturero, se encuentra: el vidrio que es cortado y pintado y se pega con tiras o cañuelas de plomo, sobre una estructura de hierro o de madera.

Los pedazos de vidrio o de cristal se pegan con las tiras de plomo y estas se calientan y endurecen con el uso de una soldadura.
Previamente el plomo en forma de líquido es más flexible y plateado. Al calentarse y después del reposo de la pieza, pasa a ser gruesa y negra, logrando que los colores sobresalgan.

Los turcos trabajan los vitrales inspirados en el trabajo artesanal de los mosaicos griegos y romanos.
Las lámparas de vitrales turcas o estambulitas están entre las más famosas a nivel mundial por la utilización de adornos con filigrana, tomada como herencia de las grandes obras de cristalería, tragaluz y lumínicas popularizadas por el Imperio Turco-Otomano.

Por otra parte, en las lámparas Tiffany, reconocida línea creada por el neoyorquino Louis Comfort Tiffany, es muy particular el reemplazo de las tiras de plomo por las de cobre.
Los cristales “opalescentes” son pintados con esmaltes de colores hechos de óxido de hierro y otros metales (técnica Grisalla).

La contribución de los vitrales dentro del arte decorativo son los colores lumínicos que se ven gracias al material traslúcido del vidrio, que varía según el esmaltado y la luz que traspasa ya sea solar o artificial.