Variedades

Viven y llenan sus cuentas de la música

‘Todo depende de cómo y hacia dónde se enfoquen los artistas’, opina DJ Black, a quien un ‘jingle’ para una campaña política lo llevó a un importante puesto.


Marlina López (marlina.lopez@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Muchas ventajas

  • A juicio de Alberto Gaitán, “da mucha rabia cuando alguien dice "mi hobbie es la música". La música no es ningún hobbie, es algo muy profesional, es un trabajo, es un todo. Cuando la sabes disfrutar, le puedes sacar mucho provecho. Y la realidad es que da mucho más dinero y rápido… esto si lo sabes llevar y hacer negocios de ella”.

Los artistas tienen muchas ventajas al ser personalidades públicas. Cuando llegan a algún espectáculo público les omiten el pago de sus entradas. Tienen fama, pero no a todos esa condición les redunda en dinero para pagar sus cuentas como cualquier otro ciudadano.

“En Panamá no se vive del arte”, es la premisa repetida, igual que en muchos países del mundo, más en Latinoamérica. Pero este concepto ha cambiado en los últimos años, cuando la proliferación de conciertos y eventos les han abierto las puertas a los artistas para exponer su talento.

 

Artistas de diversos géneros han apostado por hacer de su talento y ocupación un trabajo con el que pagan sus cuentas. Sin embargo, ninguno de los entrevistados dice de cuántos miles son dueños.

Además de cantar, ser músicos o productores, al ser artistas llegan valores agregados. Por ejemplo, no solo tocan en una orquesta o concierto, sino que también hacen jingles comerciales y políticos.

 

Para Alberto Gaitán, de Gaitanes, “esto no es fácil por ningún lado. Mantenerse requiere de inventarse y reinventarse. Es complicado, pero todo se puede, hay que saber hacer las cosas y creer en uno mismo”.

La cantante Ingrid de Ycaza acepta que no fue fácil dejar un trabajo con una remuneración fija cada quincena en una publicitaria para aventurarse a probar que podía vivir económicamente haciendo lo que le gusta y apasiona: cantar.

“Actualmente vivo de la música. Canto en eventos privados, conciertos, musicales de teatro, hago jingles publicitarios y otros derivados, y con eso pago mis cuentas de casa, agua, luz, teléfono, la escuela de mi hija, como cualquier otra persona que trabaja”.

 

La misma senda emprendió Any Tovar. Recuerda que, al sopesar el salario que recibía por trabajar para un banco ocho horas y que la hacía rechazar contratos musicales en los que podía ganar más que en las ocho horas fijas, lo dejó todo por dedicarse a ser artista.

Otro que se dejó llevar por su vena artística viviendo de y para su música es el cantautor, músico y productor Alejandro Lagrotta, quien en Londres compone, produce y canta para cubrir sus gastos.


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910623
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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