En el planeta millones de personas viven en condiciones de pobreza o pobreza extrema y uno de los principales elementos que sirven para determinar el grado de desarrollo de una comunidad es la vivienda.
No sólo es el hecho de carecer de un techo que proteja de las inclemencias del tiempo, sino también el contar con una vivienda pero que es una trampa de muerte o insalubre porque carece de agua potable o servicios higiénicos.
No hay duda de que la vivienda y la salud están estrechamente entrelazadas. Disponer de viviendas adecuadas es una necesidad y derecho vital de que están siendo privados niños/as de forma tal que su desarrollo se ve limitado.
Ahora bien, las propias comunidades deben colaborar en la búsqueda de alternativas para propiciar un mejor nivel de vida para las familias que allí residen y para esto tienen que organizarse y capacitarse. Y, con orientación adecuada pueden aprender a trabajar en equipo y aprovechar mejor los recursos que el medio les ofrece.