Existe un sentimiento que llena nuestra mente y corazón de odio, de malestar y nos deja siempre un mal sabor, nos guste aceptarlo o no. Este sentimiento es tan pesado que, muchas veces nos sentimos exhaustos y llenos de pensamiento negativos. Este sentir se llama “rencor”. ¡Uf!, lo he sentido muchas veces, alzo la mano y lo acepto. Todos hemos estado envueltos en este sentimiento que carcome el alma y envenena el corazón.
El rencor hace que nos estanquemos, que no vivamos en paz y que no sintamos esa tranquilidad que tanto buscamos. Hace que tengamos sensaciones incómodas y simplemente hace que no podamos vivir en armonía con nosotros mismos.
Sí, así lo veo yo, duro y complicado. Cuando vivimos con rencores, nuestro corazón cambia de color, oscurece y le ponemos una barrera a la libertad, nos encadenamos a “eso” que nos hizo daño o nos ofendió. Vivir con rencor es estar atado al pasado. Lo que queda es aprender de lo sucedido, perdonarse a uno mismo y a los demás. Importante de la lección es aprender de las cosas que fallamos y seguir hacia adelante.
¡OJO! No podemos jamás cambiar a las personas, ellas cambiarán solas cuando estén realmente listas. Lo que tenga que cambiar la persona que te ofendió, ¡ella sabrá! Nuestra meta ahora es mejorar cada uno, día a día, y la misión es trabajar en nosotros mismos para vivir en paz, con una buena salud mental y física y sobre todo, compartiendo momentos alegres e inolvidables con las personas que amamos.
Vivir con rencor es natural, no te sientas mal si lo estás viviendo. Somos seres humanos, todos con un lado oscuro que debemos reconocer, para entenderlo y poder superarlo de una manera sana y honesta con nosotros mismos.
Nuestro semblante cambia cuando comprendemos que perdonar es la mejor opción para salir adelante. Aprender y saber olvidar es un detalle esencial para poder vivir sin rencores. Entiendo que existen personas que nos han hecho daño de tal grado que es muy difícil perdonar. Lo sé, lo he vivido en carne propia. Los puedo entender si aún no han podido perdonar. Pero lo que sí les puedo asegurar es que aceptando las cosas, ver la vida de manera optimista y perdonar, su vida se transforma, se llenan de luz y se liberan de esa situación que tanto daño les causó.
Leí en algún lado lo siguiente: “Realmente has perdonado cuando puedes recordar la situación que te hizo daño sin dolor”. Enseguida que leí esta frase pude comprenderla, ya que es totalmente cierta. Porque ya estuve allí en esa situación. Perdonar es un proceso que solo tú puedes experimentar. Nadie puede decirte “perdona” si tú no estás dispuesto a hacerlo. Es un proceso íntimo en el que podrás descubrir las maravillas que hay en ti. Te aconsejo un método eficaz para llegar al perdón. Se llama meditación.
En fin, mientras que tengamos vida, llevémosla con pasión, alegría y paz. Vivamos rodeados de personas que nos empujen a seguir nuestros sueños, que nos aconsejen y que sean puntos positivos para poder llevar una vida equilibrada y llena de momentos inolvidables. El perdón no lo olvides de tu lista, es la clave para vivir en plenitud y felicidad. Como comenté, solo tú tienes la llave para vivir en paz mental y tranquilidad. Anímate a realizar un cambio en tu vida, a encontrarte y entender que, muchas veces, no vale la pena seguir con pensamientos llenos de rencor y odio.
Hay que seguir avanzando, llenos de amor para alcanzar todo lo que deseamos, porque recuerda que la vida es solo una, y no es precisamente para estar viviéndola llena de pensamientos negativos. Decide ser feliz hoy y construye un mundo lleno de espiritualidad, sueños y positivismo.