La realeza está de luto por el deceso de la Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, quien ayer, a sus 88 años, pasó a mejor vida, rodeada de familiares, en la Casa de las Dueñas, Sevilla, España.
La popular aristócrata ostentaba el mayor número de títulos nobiliarios de Europa (46). Cayetana fue hospitalizada el pasado domingo en el nosocomio Quirón Sagrado Corazón, afectada por una gastroenteritis, neumonía y una arritmia cardíaca.
Este martes, alrededor de las 10:00 p.m., por deseo de su familia y de ella, regresó a Casa de las Dueñas, donde iba a seguir su tratamiento, pero finalmente, después de tres días de agonía, murió acompañada por su esposo, Alfonso Díez, y sus seis hijos.
Los restos de Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba, XI duquesa de Berwick y catorce veces “Grande” de España reposaron en capilla ardiente en el Ayuntamiento de Sevilla hasta las diez de la noche de ayer (hora de España) por deseo de los familiares.
La sala estuvo presidida por dos reproducciones de gran tamaño de la Virgen de las Angustias y el Cristo de la Salud, las imágenes titulares de la hermandad de Los Gitanos, a la que la duquesa estaba muy unida. Una bandera de España y la enseña de la Casa de Alba arropaban el féretro, flanqueado por cuatro cirios rojos. Encima del ataúd, su medalla de hermana de Los Gitanos.
Hoy se realizará su funeral en el Altar del Jubileo de la Catedral de Sevilla y será oficiado por el Cardenal Monseñor Carlos Amigo Vallejo.
La duquesa había manifestado en vida su deseo de que sus restos queden en Sevilla, específicamente en el columbario del templo de la Hermandad de Los Gitanos. Sin embargo, está previsto que una parte de las cenizas sea enterrada en el panteón de la familia Alba, a las afueras de Madrid, y la otra depositada bajo el Cristo de Los Gitanos, en el altar mayor de la capilla de esta hermandad, como ella así lo quería.
El epitafio elegido por ella para su tumba dice: “Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió”.