Variedades

Voces de esperanza por la niñez


Se cantó, bailó, aplaudió, se pidió a gritos por el deleite de alguna pieza favorita ... cada uno disfrutó a su manera; pero sobre todo, el público que asistió al concierto benéfico "Tengo un sueño" fue testigo del llamado a favor de la niñez que hicieron una veintena de artistas que desfilaron el pasado sábado por el escenario que se levantó en el Estadio Nacional.
Tal vez no estuvieron todos los que quisieron estar, para presenciar un evento único en su clase. El tiempo y un tanto el dinero disponible pudo ser la causa de esta inasistencia, pero estamos seguros que muchos quisieron dar su grano de arena y disfrutar de una actividad de alta calidad, pero los que tuvieron oportunidad se llevaron consigo un pedacito de alegría de los ritmos que identifican a nuestra América Latina.
El mal tiempo que reinó toda la mañana de ese día y el presagio de continuar la lluvia en la noche, no detuvieron a los centenares de almas que dijeron presente en este espectáculo que organizó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en conjunto con otras instituciones y empresas del país. Gracias a Dios, no llovió, y por más de tres horas los asistentes gozaron de un exquisito bocadillo musical.
Como es tradicional en toda actividad de esta naturaleza, se comenzó más de una hora después de lo programado. A eso de las 8:15 p.m. se iluminó el escenario y el equipo de luces y sonido empezó a funcionar para dar paso a que en tres grandes pantallas se proyectará un vídeo que trataba sobre algunos sueños que tanto anhelan lograr miles de niños del planeta. Fue un mensaje profundo que antecedía al tema "Canción Niños del 2000" y que compuso el maestro argentino Alejandro Lerner, especialmente para este evento y como himno a otros que se ofrecerán en pro del mejoramiento y bienestar de los infantes desamparados y en situaciones de riesgo.
La noche comenzó a tomar color cuando hizo su aparición la agrupación nacional Son Miserables que arrancó el espectáculo con su movida canción "Tengo ganas".
Poco después, de los respectivos cambios de micrófonos e instrumentos, las letras de cada canción comenzarían a surtir efecto y por ende, a emerger el sentimiento. Así se pudo contactar con la participación de los integrantes de la agrupación chilena Illapu, con el paraguayo Ricardo Flecha, mientras que se dio paso a las notas musicales propiamente dicho con el grupo costarricense Editus y nuestro incomparable jazzista Danilo "Cholo" Pérez.
El romanticismo llegó a plenitud cuando el maestro mexicano Armando Manzanero apareció en la escena deleitando a los espectadores con uno de sus grandes éxitos "Sabor a mí", en donde no faltó la participación del público. Asimismo, la peruana Tania Libertad le puso este toque especial al ritmo balada y nueva trova con una composición del cubano Fito Paéz, titulada "Yo vengo a ofrecer mi corazón".
La efervencia llegó cuando la vocalista Andrea Echéverri de la banda colombiana Aterciopelados hizo que los asistentes se levantaran de sus asientos y empezarán a corear y bailar con "Baracunata" y "Bolero Falaz". En iguales condiciones se mantuvo la audiencia cuando apareció su compatriota Rosa María de Francisco conocida como La Caponera, por su personaje que interpreta en la telenovela del mismo nombre y cuyo tema musical pegajoso dejó que se luciera, especialmente por su atractivo físico.
El dominicano Chichi Peralta fue otro de los que puso a bailar a los asistentes a este evento con éxitos con "Procura" y "La ciguapa".
La calma volvió momentáneamente, para escuchar la armonía instrumental de la Orquesta Sinfónica Infantil de Panamá, así como los poemas de dos grandes como lo son los argentinos Víctor Heredia y León Gieco: y qué decir del director musical de este evento, el maestro Alejandro Lerner, quien acompañó a la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá tocando al piano y cantando el tema "No hace falta".
La tempestad retornó con la encantadora brasileña Daniela Mercury, quien junto con la Banda Mirim Olodum, atrapó al público con su especial dominio escénico.
Con el maestro Rubén Blades, el cantautor panameño de fama mundial, su sola presencia en este espectáculo fue motivo de algarabía y más aún cuando apareció poco después el rapero "El General", haciendo que el desenfreno cobrara auge.
La promesa que habían hecho los artistas de Iberoamérica se estaba cumpliendo, unir sus voces para a través de ese lenguaje universal como es la música pedir a los gobernantes del mundo mayor atención a la niñez desvalida.
Esa finalidad, pendía sobre los hombros de la embajadora de la UNICEF para América Latina y el Caribe, la argentina Mercedes Sosa, quien con esa profunda sensibilidad que la caracteriza cerró el espectáculo, pidiendo con sus canciones que los sueños que solicitan los artistas esa noche se hicieran realidad.
Fue así, como finalmente solicitó a todos sus colaboradores en esta noble causa que se acercarán al escenario para cantar el tema central del evento y otra hermosa pieza con la compañía del Coro de Niños de Panamá.
En el transcurso del concierto los artistas leyeron cinco grandes sueños que fueron el llamado de alerta que la hacían a la humanidad entera, para que reflexione sobre puntos álgidos y para sus corazones se mueva en virtud a un curso normal de la vida.
Que no haya más niños en conflictos armados, que no haya más niños muriendo por enfermedades prevenibles, que no se infecten más niños con el virus VIH-SIDA por falta de información, que el lugar del niño sea la escuela y no la calle, que todos los niños tengan un nombre y una nacionalidad.
Sueños que si todos podemos de nuestra parte, pueden hacerse realidad. Unamos nuestras voces, unamos nuestros manos ... unamos nuestros corazones fue el grito de auxilio de estos voceros de paz y humanidad.


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51038
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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