Variedades

Vulgaridad se disfraza de doble sentido

"Amor vulgar", "Tuco", "El pan michita", "La Boa" y un sin fin de temas más están entre los más escuchados en Panamá.


La regulación de la música se fue de vacaciones sin retorno. Las letras que se suelen escuchar en la actualidad cada vez rayan más en lo vulgar, que en mensajes positivos o divertidos. Sintonizando algunas estaciones, canales musicales e internet, escuchamos desde "El pandillero", "Amor vulgar", "La boa", "No meas", sólo por mencionar algunos temas de nuestros artistas nacionales, con los que descubrimos que la música actual es como el viejo Oeste: salvaje.

Lo peor es que no hay leyes de censura, de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) nos enviaron a la Dirección Nacional de Medios de Comunicación Social del Ministerio de Gobierno y Justicia, organización que supuestamente se encargada de poner pautas entre lo que debería entretener y educar a un oyente, y de un lado nos siguieron enviando al otro como si se tratara de una pelota de fútbol en un aguerrido partido de Champions League.

 

Al final contaron que la regulación de la música radial la ponen las mismas estaciones, mediante un acuerdo de autorregulación.

Rolando Guillén, locutor y programador de Wao 97 1/2, emisora de Frecuencias Asociadas, aseguró que allí la pelea con los artistas por sus letras subjetivas, vulgares y juego de palabras, es una constante. “Nosotros tenemos un filtro muy fuerte, de hecho, te puedo contar que cuando los artistas sacan discos no todos los sonamos aquí”, manifiesta. Al parecer, Guillén es quien tiene el trabajo de revisar sencillo por sencillo para aprobarlo para la programación regular y cuando algo está pasado de tono, levanta su letrero de alto. “Les digo que la canción está muy fuerte y que no se la puedo sonar, que deben hacerle una versión para nosotros que no sea tan fuerte. El que quiere que se le promueva corre con lo que solicitamos, hace la versión y trabajamos bien, y si no, no la sonamos”, agrega.

 

Con todo y filtro, no pueden detener las programaciones de 10:00 p.m. o 12:00 a.m., en las que no sólo suben de tono las canciones, también los comentarios de algunos locutores, mensajes de texto y las llamadas de los oyentes.

Estrategias de censura.
Guillén trae a colación el ejemplo de "Quemona vete" de Comando Tiburón. "Ellos hicieron una versión de trompeta para nosotros, y así hay muchos artistas a los que les hemos pedido que hagan esos cambios, porque la verdad es que sí hay canciones que están fuertes”, enfatiza.

 

Al igual que Rolando, dj Yellow, programador de Súper Q, comentó que antes la junta de censura normalizaba la música, pero cree que no funcionó. Para él, los temas de doble sentido no son nuevos, siempre los artistas juegan con la picardía, y tampoco es sólo en el género "reggae" , “hay canciones de típico, merengue, salsa, 'rock', pop, etc., y no es solo en radio, sino en TV, prensa y otros medios”, explica.

Carlos Correa “Gummi”, gerente de Máxima y Qué Buena, asegura que ASEP sí regula. "Tú te quejas ante la ASEP de que alguna emisora o estación de radio está siendo vulgar o tocando temas vulgares por sus locutores y difundiendo material nocivo y ellos están en el deber de tomar tu queja, la cual remiten al dueño del medio”. Según Correa, la entidad no tiene que ver específicamente con el tema de la censura porque los dueños se autorregulan, pero que eso es desde un tiempo para acá, “después de que el Ministerio de Gobierno y Justicia dejó el Departamento de Censura”.

Hablan los intérpretes.
Uno de los exponentes más pegados con estas canciones es Mr. Saik. El cantante, de manera tajante, dijo que su música es para adultos, no para niños. Cuando le preguntamos si estaba consciente de que la juventud y muchos menores de edad son seguidores de sus letras, agregó que: “Bueno, ya eso va en lo que los pongan a escuchar sus papás, porque mi hijo nada más escucha la emisora de Disney”.

 

Piensa que los infantes no deben escuchar canciones fuertes y no deja que su pequeño las escuche. “Es como si yo le dijera a mi hijo coge una pistola y sal a jugar con ella, yo no le compro pistolas para Navidad a mi hijo, todo es cómo tú crías a tu hijo”, replicó el artista un poco alterado, agregando que a veces cuando responde en las entrevistas, los periodistas escriben cosas que él no dice.

Emilio Regueira de Rabanes, intérprete de un sinfín de canciones con doble sentido, entre ellas la tan famosa “Qué vaina” de su último disco “Demons on fire” confesó que cuando escribe “trato de que el público capte mi punto de vista, fuerte, atrevido, pero sin mala intención”. Tampoco se imagina que los niños captarán el doble sentido.

Hasta la fecha, ninguna entidad ha censurado al cantautor, pero aclara que los discos de Rabanes siempre traen en su portada “Parental advisory”, para que sepan que traen material fuerte.

Lo más rentable.
Al parecer esto de hacer canciones fuertes, en las que denigran a la mujer e incitan a la violencia, es lo más acertado y rentable, aquí lo que importa es el "rating" y convertirse en la N.º1, "pues esa es la estación que se lleva el pastel", dice Celia Torres, representante de Nigga y asesora del Emporio Radial Ancón. Torres cuenta que los dueños de medios piensan que si sacan este tipo de música, pierden audiencia. "Si eliminaran lo vulgar, en el género que sea, o doble sentido e hicieran una alianza entre radios, hay canciones que ni sonarían. En Panamá hay demasiados artistas con talento, y lo que está pegado afuera es la música romántica, tú tienes el caso de Makano, Eddy Lover, Nigga, Baby Karen, entre otros. La música nociva de Panamá no pega afuera, solo aquí, vuelvo y te repito, si se hiciera un 'crew' en las estaciones en el cual los dueños prohibieran esa música y hablaran con los artistas, ellos podrían escribir cosas productivas".

La peor parte.
Al igual que la radio, la televisión hace caso omiso a esto. Aunque se cuidan un poco más, presentan videos con alto contenido sexual, violencia, tanto de artistas nacionales como internacionales. Es más, la última canción de Rihanna, "S&M", fue censurada en varios países por su contenido sexual, pero aquí los canales la promueven con mucho entusiasmo, afectando de manera directa a los jóvenes, así lo afirmó el psicólogo Marcos Gandasegui.

Para él, las comunicaciones deben ser abiertas, pues los panameños son los dueños de las ondas radiales, por ende no se puede abusar de ellas. "Definitivamente este estilo de música, afecta en forma negativa y si estas emisoras, o dueños, dicen que se van a autorregular, entonces deben ser mucho más serios y no esconderse dentro de la supuesta 'libertad de expresión', que esto no tiene nada que ver con la libertad de expresión, están abusando de las ondas radiales. Ni siquiera hay libertinaje, es un incumplimiento de la ley, una cosa es abusar de la libertad y otra romper la ley”, sostuvo.

La televisión también es responsable.
Hace unas semanas, en el estreno de un programa televisivo de fin de semana, veíamos una tarima repleta de artistas muy cotizados en los sectores populares, y el público dominado por niños y adolescentes, coreaba a todo pulmón las canciones, como si se tratara de himnos, pero a los malos ejemplos. El psicólogo responde que está seguro de que con este tipo de música, que no sólo se escucha en discotecas o eventos de adultos, "se está dando el mensaje de que en la sociedad panameña, no hay parámetros de ninguna índole que definan cuál es la conducta que deben tener tanto jóvenes como adultos, en ese sentido estamos prestando nuestras ondas radiales para contribuir a la corrupción y al crimen organizado". Para él, el problema es que los dueños de emisoras y televisoras, en la mayoría de los casos, son personas muy cercanas al gobierno de turno o de oposición, por ello hay un elemento de corrupción que crea muchos problemas.

Al final, quedamos como decía una señora en una propaganda política, “aquí no hay quién le ponga cascabel al gato”, en las estaciones aseguran que regulan sus programaciones, sin embargo los artistas cuentan que sus temas, vulgares o no, están pegados en todas partes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América