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Ya es hora de apuntarle al verdadero enemigo


A partir de 1945, cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, cuyo objetivo principal está basada en la magnitud y los efectos del hambre en el mundo y en su causa principal: la pobreza.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), escogió atinadamente para este año, el tema "Combatir el hambre para reducir la pobreza!". Sostiene además, que al combatir el hambre obtendremos el primer paso en la reducción de la pobreza. Mirémoslo de esta manera: la población es el motor del crecimiento de los países y los alimentos son su combustible.
La lucha contra la pobreza no se puede ganar sin eliminar el hambre. Le arrebata a las personas su capacidad de trabajar y entorpece el deseo de los niños de aprender. El hambre es una de las principales causa de enfermedades y de muerte en el mundo.
ATRAPADOS EN EL HAMBRE
Las personas que pasan hambre están atrapadas en una pobreza interminable y en la impotencia. Los daños producidos por la desnutrición crónica comienzan en la infancia y permanecen el resto de la vida. Una generación débil física y mentalmente está destinada a transmitirle, a la siguiente, el ciclo de privación.
Es oportuno señalar, que la FAO desde su fundación, ha tenido como misión elevar los niveles nutricionales y de vida de la población de los 180 Estados miembros, promoviendo de manera sostenida, un desarrollo que no degrade el medio ambiente, que sea técnicamente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable, mejorando, en gran medida, la productividad agrícola de muchos pueblos del planeta.
MANO DE OBRA DEBIL: ACTIVO EMPOBRECIMIENTO
A menudo se dice que el activo más abundante de los pobres es su fuerza de trabajo. Pero el hambre también la merma. El hambre crónica limita la capacidad del cuerpo de convertir la energía en trabajo, debilita físicamente a las personas que quedan sin esperanzas ni motivación.
FOMENTO RURAL
La FAO destaca, que para avanzar en la lucha contra el hambre es necesario que las políticas de los gobiernos presten más atención a las zonas rurales, donde viven más del 70 por ciento de la población pobre y que padece hambre. Sin embargo, la agricultura recibe una pequeña porción de las inversiones, pese a que concentra más de la mitad de la fuerza de trabajo de los países en desarrollo.
Escapatoria de la trampa: alimentar a la población para reducir la pobreza
Es importante tener presente que la agricultura no puede terminar con la pobreza por sí sola. La historia económica de las naciones exhibe un éxodo continuo de trabajadores que dejan la agricultura para incorporarse a otros sectores de desarrollo, como la industria.
La FAO defiende un doble planteamiento para combatir el hambre, a corto y mediano plazo. Las personas que pasan hambre no pueden esperar los beneficios de una mejor infraestructura, de una distribución más equitativa de los recursos, de acceso a tierras y crédito, ni a los demás elementos de la política macroeconómica. Para ello, es esencial la ayuda urgente en forma de redes de seguridad, que comprendan programas de alimentación escolar, alimentos complementarios para las mujeres encinta y lactantes, ayuda alimentaria de urgencia y programas que ayuden a las personas a ser autosuficientes, como planes y crédito.
POCOS ALIMENTOS, POCO APRENDIZAJE
La educación es una de las formas más seguras de salir de la pobreza. Los niños que sufren hambre y van a la escuela, les cuesta más trabajo concentrarse y asimilar los conocimientos. En ese sentido, la FAO fomenta un conocimiento mayor de las causas del hambre, la pobreza y de los medios para lograr que las generaciones actuales y futuras dispongan de suficientes alimentos y desarrollen una vida productiva y satisfactoria.
VERIFICAR EL AVANCE
El empeño en poner fin al hambre adquirió fuerza en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, donde Jefes de Estado o de gobierno, de más de 185 países y de Comunidad Europea, fijaron un objetivo fundamental: reducir a la mitad el número de niños, mujeres y hombres que sufren hambre para el año 2015. Esto significa reducir una cifra de 800 millones a 400 millones. Pero a la fecha se ha avanzado con lentitud. Sin embargo, para encontrar la forma de acelerar este proceso y confirmar los compromisos adquirido, se celebrará una reunión de seguimiento en la Sede de la FAO del 5 al 9 de noviembre de 2001.
Existen 800 millones de motivos para proceder, hoy mismo, con prontitud y decisión, a encontrar la forma para ayudar a tantas personas a salir de la trampa del hambre y la pobreza.
"No damos alimentos a las personas, sino los medios para que ellos mismos los produzcan, para que además logren su propio seguridad alimentaria y sean independientes de toda asistencia".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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