Recuerdas la frase que dice, "todo animal se parece a su dueño"? Pues, en ciertas ocasiones puede ser muy acertado este dicho, si no le ponemos el cuidado y la atención que nuestras fieles acompañantes, las mascotas, requieren. Si tu mascota es un perro, considerando que éste es el más común, una rutina de aseo es lo más esencial para mantenerlo saludable y presentable ante los demás.
Es bien sabido que el baño de una mascota es la parte más difícil de mantenerla a tu lado. Sacarlos de su escondite para llevarlo al lugar de batalla es realmente agotador. Pero enjabonarlo, restregarlo y procurar que no se te escape y se sacuda, llenándote toda la casa de jabón, secarlo y finalmente peinarlo, en realidad es un aterrador pensamiento que invade la mente de muchos propietarios.
Aunque es una tarea que pone a pensar a muchos, es necesario realizarla y, con el pasar del tiempo, se volverá una rutina sencilla y sin complicaciones, solamente es cuestión de que te acostumbres e instruyas a tu mascota. ¡Atrévete a seguir el procedimiento adecuado!
Los perros por naturaleza tienden a limpiarse solos, al igual que los gatos. Pero, desgraciadamente se impregnan de olores desagradables, por lo que es necesario ayudar en su limpieza, dándoles un baño adicional.
La doctora Grettelt Cedeño, veterinaria de "Pet Fashion", asegura que por la delicadeza de su piel, los perros pueden ser bañados una vez por semana. Por el contrario, existen perros que pasan gran parte del tiempo fuera de la casa, llenándose de lodo, tierra y más expuestos a las pulgas. Se recomienda que éstos sean aseados dos veces a la semana.
Existe la posibilidad de que su perro, después de haberlo bañado, siga oliendo mal. La doctora Cedeño manifiesta que podría tratarse de algún problema en la piel, por lo que se recomienda consultar con un especialista.
Lo importante en este punto no es específicamente la cantidad de minutos que debe durar el baño, sino tener sumo cuidado en no permitir que el perro se escape estando aún enjabonado, ya que de esta manera se pueden producir daños en la piel. Para lograr un final feliz en esta actividad, que de por sí tiene fama de tediosa, se recomienda acostumbrar al cachorro desde pequeño a que se quede quieto en un solo lugar a la hora del baño.
Primero que todo, recuerda que los animales tienen la piel más sensible que la nuestra. La veterinaria Cedeño recomienda utilizar agua a temperatura ambiente, pero, debido a su sensibilidad los perros son vulnerables a los cambios bruscos de temperatura. Por eso, no está de más que se tome un espacio para entibiar un poco el agua que vamos a utilizar (que no exceda los 20 grados).