En cada gramo contiene más de un millón de colonias de bacilos búlgaros vivos, muy beneficiosos para la salud.
A principios del siglo XX se vendía en las farmacias porque se recetaba por sus cualidades terapéuticas, y actualmente se consume en todo el mundo.
Es ideal comerlo en el desayuno porque prepara el intestino para recibir los alimentos del resto del día.
Sus beneficios:
1. Digestión: Protege contra la acidez natural del estómago, previene y controla infecciones, diarrea, estreñimiento y colitis.
2. Flora intestinal: Se recomienda después de un tratamiento con antibióticos, porque ayuda a recuperar la flora intestinal afectada por estos medicamentos.
3. Cáncer: Puede reducir el riesgo de cáncer de mama y de colon, y retarda la aparición de ciertos tumores.
4. Sistema inmunológico: Sus bacterias vivas protegen contra infecciones y enfermedades de la piel.
5. Energía: Proporciona energía porque contiene carbohidratos, proteínas, vitaminas A y B, ácido fólico y minerales.
La diabetes gestacional se manifiesta en los últimos meses del embarazo, después que el cuerpecito del bebé está completamente formado.
Sin embargo, la falta de tratamiento puede afectar al bebé.
Los riesgos son macrosomia (bebes grandes de más de 8 libras de peso), Hipo o Hiperglicemia al nacer, malformaciones congenitas, hipocalcemia y hasta muerte fetal.
Tendrás que empezar un tratamiento de inmediato, que tiene como meta mantener los niveles de glucosa en la sangre, igual que el de las mujeres embarazadas que no tienen diabetes gestacional.
Debes establecerse una dieta que no permita el aumento exagerado de peso, vigilancia de las cifras de glicemia en ayuno y glucosurias cada semana.
Seguir el tratamiento para la diabetes gestacional le proporcionará un embarazo y parto más saludable y a su bebé le puede ayudar a evitar problemas de salud en el futuro.
1. Iniciar un control prenatal temprano con un médico calificado.
2. Control adecuado de ganancia de peso.
3. Exámenes de laboratorio periódico durante el embarazo (Test de Sullivan).
4. La actividad física regular permite que su cuerpo use la glucosa sin necesidad de insulina adicional. Ayuda a combatir la resistencia a la insulina. Nunca empieces un programa de actividad física sin consultar con tu médico.