El yogurt existe desde hace más de cuatro mil años, incluso aparece mencionado en la Biblia. A principios del siglo XX se vendía en las farmacias porque se recetaba por sus cualidades terapéuticas, y actualmente se consume en todo el mundo.
Es ideal consumirlo en el desayuno porque prepara el intestino para recibir los alimentos del resto del día, pero también como postre, en la merienda o como colación entre comidas.
Numerosos estudios demuestran que este excelente producto tiene muchas virtudes si se consume diariamente:
1. Digestión: Protege contra la acidez natural del estómago, previene y controla infecciones, diarrea, estreñimiento y colitis.
2. Flora intestinal: Frecuentemente se recomienda después de un tratamiento con antibióticos, porque ayuda a recuperar la flora intestinal afectada por estos medicamentos.
3. Cáncer: Puede reducir el riesgo de cáncer de mama y de colon, y sus microorganismos protegen o retardan la aparición de ciertos tumores.
4. Sistema inmunológico: Sus bacterias vivas protegen contra infecciones y enfermedades de la piel.
5. Energía: Proporciona energía porque contiene carbohidratos, proteínas, vitaminas A y B, ácido fólico y minerales (calcio, fósforo, potasio, magnesio, zinc y yodo).