Vecinos de Irak afrontan enormes problemas


Los países vecinos de Irak esperan enormes consecuencias a corto y largo plazo de la nueva guerra contra Irak, tanto en el plano político como económico y humanitario. La guerra de 1991, que ya comienza a llamarse "Primera Guerra del Golfo", comenzó con un aluvión de refugiados iraquíes que buscaron cobijo en Jordania (cerca de un millón y medio), Irán (un millón) y Turquía (600,000), principalmente. La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) ya ha advertido de que una nueva guerra forzará el desplazamiento inmediato de unas 600,000 personas.
Países como Jordania e Irán han comenzado a habilitar campamentos junto a las fronteras con Irak, pero han advertido de que es imprescindible la asistencia internacional para afrontar el problema.
Si estos refugiados cuestan dinero, también costará asumir la factura petrolera ante el previsible aumento del precio del crudo por la momentánea destrucción o paralización de la producción de Irak (país que posee los segundos yacimientos del mundo en importancia, tras Arabia Saudí).
Los analistas han advertido de que el aumento de precios será efímero si la guerra es breve, pero en caso de una guerra prolongada la subida puede llegar a los 40 dólares/barril, cifra muy difícil de asumir para los países no productores, que recuerdan con horror los 41 dólares a los que llegó en 1991.
El caso más grave es el de Jordania y Siria, que reciben petróleo a precios de costo como gesto político de Bagdad, y que se verán obligados a buscarse nuevos proveedores y a dedicar partidas millonarias a pagarlo.
El turismo en la región también se teme que se derrumbe, lo que creará serios problemas en países como Egipto y Turquía, en los que supone una gran parte de sus ingresos, pero también en lugares tan alejados como Túnez o Marruecos, donde la anterior guerra del Golfo supuso un enorme bajón del número de visitantes.
Aparte de los apuros económicos y las consiguientes dificultades sociales, hay países con problemas añadidos de tipo político, especialmente Turquía, que mira con mucha aprensión la amenaza kurda.
Los kurdos del norte de Irak viven en un práctico autogobierno desde la anterior guerra del Golfo, en una zona donde acogen además a los rebeldes turcos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, y la eventual proclamación unilateral de independencia hace temer a Turquía un "contagio separatista" en el lado turco.
En cuanto a Irán, tradicional rival de Irak, los gobernantes ven con gran recelo esta guerra, ya que no olvidan que también su país está dentro del "eje del mal" -junto a Irak y Corea del Norte- dibujado por el presidente estadounidense, George W.Bush.


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101 años de Panamá América

 
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